Bomberos de Latacunga abasteciendo de agua a los afectados.

OTRO CAPRICHO

por Alejandro Fabara Torres, publicado en Diario LA HORA

Somos gobernados por unos expertos en el arte de improvisar. No me voy a cansar de repetirlo. Una prueba más, la polémica construcción del paso deprimido en San Felipe. Desde la anterior administración municipal, cada proceso de contratación de obras tiene más sombras que claros. Y no hablo solo de los requerimientos técnicos, de su financiación y construcción. Lo preocupante es ¿qué tan pertinentes son esos proyectos para la ciudad? ¿Fueron consultados con los vecinos? ¿Son parte de un proyecto integral o solo caprichos?

El último papelón que vivimos encabezaba los principales diarios de circulación nacional: «5000 habitantes del occidente de Latacunga están sin agua potable». Habitantes de 15 barrios urbanos y rurales del occidente de Latacunga tienen problemas de abastecimiento de agua potable desde el 8 de octubre, y no hay solución. La rotura de una tubería en San Felipe por motivo de la construcción del paso deprimido «El Molinero» es una muestra más de inoperancia y de lo absurdo de nuestra realidad.

¿A quién se le puede ocurrir que en una obra de tal tamaño no haya estado previsto que una tubería podría estar comprometida en el proceso de construcción? Pues sí, en Latacunga pasa. Tendrán que responder los ediles que votaron a favor del incremento del presupuesto de la obra a dos millones ochocientos mil dólares. Y el Alcalde, que pese a tener en sus manos el oficio emitido por el SERCOP hizo caso omiso de la recomendación para que se declare desierto el proceso de contratación porque los hallazgos evidenciados son insubsanables e inobservancias a los principios estipulados en el artículo 4 de la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública, y de la advertencia que hiciera la Directora Financiera en razón de que los oferentes no cumplían con los índices de solvencia y endeudamiento exigidos en los términos de referencia del contrato.

La obra está en construcción, la población descontenta por no ser consultada, y la ciudad víctima de otro capricho más.