Anecdotario docente: el medidor de agua

Colegio Ingenieria. Zárate, San Juan de Lurigancho, Lima Perú, 2012

Espero en la dirección a que llegue el dueño del colegio para negociar el préstamo que le ando solicitando ya un tiempo. Mientras tanto, la directora se destruye los nervios para escribir un documento en una pentium III lentísima.

-Liz -le digo-, ¿Liceta te dijo que va a venir?

-Sí profesor. Yo lo llame antes que usted venga y me dijo que estaba viniendo.

-Ah ya. Ojalá ahora pueda hablar con él.

-No creo, porque se va a molestar cuando vea el recibo del agua.

-¿Cuánto es?

-Como trescientos soles -dice Liz sonriendo mientras teclea en su pentium III

-¿Y eso es mucho? -pregunto con un tono iluso.

-Ay profesor, para Liceta hasta diez soles es mucho.

Alguien toca la puerta metálica de la calle. Debe ser Liceta, me acercó y miro por la ventanita. Veo su carro plomo cubierto por una capa de polvo. En el capó alguien ha escrito con el dedo “Lava tu carro cochino”, pero Liceta no ha visto ese detalle (como imagino que tampoco ha visto tanto polvo en su carro).

William Liceta ingresa. “Alvaro”, me dice dándome la mano, le contestó el saludo y él avanza hacia el centro de la dirección. Se sienta, se peina con la mano los pocos cabellos que le quedan sobre su frente arrugada. Sonríe sin motivo y el cuello se le trasnforma en un manojo de cartílagos. Miro a otro lado, es muy desagradable verlo.

-Profesor Liceta -le dice Liz-, ha llegado el recibo del agua.

Liceta mira el recibo, durante su inspección del papel se sigue peinando su escasa cabellera y frota sus sienes como esperando una respuesta del espíritu santo.

-Lesly -dice con sequedad al final-, ¿no te dije que llames a un técnico para que arregle el medidor del agua?

-Sí profesor, busqué pero el señor no vino el día que había quedado.

-Pues hubieras buscado a otra persona -Liceta está empezando a elevar la voz- si solo tienen que ajustar la llave o meterle un seguro para que el medidor del agua nos marque menos. Ahora tengo que pagar trescientos veinte soles de agua porque no trajiste al técnico.

Y yo que esperaba pedirle un préstamo de dos mil soles. ¡Rayos!, si el mundo se le derrumba con trescientos, creo que no tengo esperanzas.

-Ya Lesly -indica Liceta-. escúchame bien: llamas a Sedapal y les dices que manden un técnico porque está mal el medidor. Cuando venga el técnico tú negocias con él para saber cuanto nos cobra por acomodarnos el medidor.

-Ya profesor, dice Lesly con aplomo.

-Ahora debo pagar trescientos soles -se lamenta con un enojo contenido Liceta-. Lesly, hazme una lista de todos los alumnos que no están al día en sus pagos. Liz: escribe un comunicado para sus padres diciendo que si no regularizan sus pagos a partir de mañana sus hijos no ingresarán a clases y perderán los exámenes bimestrales.

Medita unos segundos y agrega:

-Pon en letras grandes que sus hijos perderán clases y exámenes.

-¿Que engrapen el comunicado en su agenda? -pregunta Liz

-¡No!, vas a cada salón y lees los nombres de los que deben y les dices que a partir de mañana no ingresan. Luego les das el comunicado. Así, delante de todos sus compañeros se sentirán más presionados en pagar. Con eso ya podré cubrir este recibo de agua. Lesly: no te olvides de hablar con el técnico para que arregle el medidor y podamos pagar menos de agua.

Liceta se va, no le he hablado del préstamo. Pero con lo que acabo de ver se me han ido las ganas. MI computadora tendrá que esperar por culpa de un jefe que quiere modificar el medidor del agua para que marque menos y sacar a alumnos de sus clases porque se atrasaron una semana en los pagos.

Ahora entiendo porque su carro anda sucio. Debe ser muy doloroso para él pagar un sol para que alguien al menos le quite el polvo.


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