Jueves de feria

Plaza Kennedy, Saquisilí-Ecuador.

Cada jueves, colores, olores y sabores se mezclan en el aire, en las multifuncionales plazas de Saquisilí, “asiento comercial y turístico de Cotopaxi”. Durante todo el día, miles de personas se reúnen en este pequeño cantón, para realizar sus actividades comerciales. Las ventas se extienden por todo el pueblo, alborotando cada sitio que durante los demás días de la semana pasan inmutablemente vacíos.

Ropa, calzado, comidas típicas, víveres, hortalizas, legumbres, frutas, pan, lácteos, granos, carnes, ollas, puertas, herramientas, camas, muebles, juguetes, hierba, animales, invaden indiscriminadamente los espacios. Las altisonantes voces de los vendedores ambulantes pueden dejar sordo a cualquiera que camine cerca de ellos. Las ofertas están por doquier, intentando llamar la atención a curiosos que se acercan ingenuos.

Fascinados, observando cada detalle, se encuentran los turistas extranjeros, especialmente en la Plaza 18 de Octubre, donde los comerciantes otavaleños ofrecen su mercadería: ponchos, gorras, tejidos propios del mundo andino. Los niños ríen al ver a esos personajes tan altos, tan distintos a ellos y a sus padres.

Un yaguarlocro, caldo de gallina, tortillas de papa con caucara, o el exquisito cuy para pasar el hambre a medio día, con un vaso de fresco, chicha o cola. Durante casi todo el año, como si fuese un acto de magia, el sol siempre acompaña la feria. Un par de cervezas para cerrar un buen negocio no pueden faltar.

Mestizos e indígenas conviven armoniosamente durante las horas de los jueves. El español y el kichwa se juntan, bailan y giran en el aire cargado de bullicio. No existe limitante para el regateo con tal de ganar unos dolaritos más.

Cae la tarde y cae la feria. Todos van recogiendo sus negocios, alejándose hacia sus casas, autos o buses, mientras que uno que otro capariche aprovecha los últimos rayos del sol para alivianar el trabajo de la madrugada siguiente. Así, se desarrolla la feria de los jueves en Saquisilí, desde hace ya más de 500 años y se espera que sean muchos más.