¡Casi nos quiebra! (.mx)

— Lo conocimos en una fiesta en casa de Angélica, el güey era su amigo de hacía tiempo. Todo acá mirrey el vato. Nos pusimos a platicar y le conté que teníamos algo de dinero que queríamos invertir y me dice: «¡ah papá!, estás hablando con la persona correcta» y nos cuenta que puede duplicarnos la inversión en dos meses. De que dije: «nombre, ¡de aquí soy!» y nos pusimos de acuerdo para ir a cenar o unas cheves. Nos explicó cómo estaba el business, le pasamos los papeles y después de dos meses, nada. Ni sus luces. Fuimos a buscarlo con mi camarada, llegamos a su oficina y nombre, de que chingos de policía al rededor y reporteros y la madre. El vato este, Hinojosa, gritando desde la ventana y ¡pegando balazos!. Aquí atrás de donde estoy parado, ahí se ve uno de los agujeros en la pared.


N.del.A: Basado en la anécdota sobre una charla entre españoles y colombianos y la escena imaginada de cada nacionalidad ante la palabra “quebrar”.

Igual que en Colombia, en México se usa “quebrar” como forma coloquial para “matar”. Por proximidad lingüística, decidí escribir esto con jerga de mi país, aunque de una zona del norte de México.

La otra versión: ¡Casi nos quiebra! (.es)

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