¿Merece la pena tener una app?

Hoy en día vivimos en el mundo digital, todo el mundo tiene acceso a un ordenador, dispositivo móvil, libro electrónico, relojes inteligentes, neveras que te avisan cuando se agotan los productos de su interior y usan un asistente para comprarlo online o, incluso, hasta tostadoras que se conectan a Internet. Puede que ahora mismo te estés preguntando “¿para qué quiero yo una tostadora que se conecte a Internet?” o “¿de verdad necesito que mi nevera me avise de lo que se agote y me haga la compra online?” Pues algo así sucede con las apps.

Todos queremos estar a la última y pensamos que deberíamos tener una app sí o sí para tener visibilidad, sin embargo, esto no es siempre así. Igual que antes te preguntabas sobre el internet de las cosas, con las apps deberías preguntarte “¿necesita mi empresa una app?” o “¿mi app va a resultar útil tanto para los usuarios como para tu negocio?” y, teniendo en cuenta que el desarrollo de una app es caro, no deberías tirarte a la piscina sin pesártelo bien, no vaya a ser que caigas en plancha. Por ejemplo, si simplemente vas a clonar tu página web sin añadir nada más, sería mejor tener la web responsive y evitar el desarrollo de una app que será costosa para el impacto que va a generar.

Según varios estudios, 4 de cada 5 aplicaciones se desinstalan por falta de espacio, mala usabilidad o no aportan nada a los usuarios, y es que, si las apps no tienen un fin concreto o no aportan valor a los usuarios, terminarán en el olvido. Hay varios puntos que hacen que un usuario descarte una app y vamos a revisarlos aquí:

-Necesidad: ¿Es necesaria mi app? Si no ofrece nada al usuario, probablemente termine desinstalándola, ya que, si no ofrece ningún servicio útil, ¿para qué va a usarla?

-Sistema de búsqueda: Si la app ofrece un sistema de búsqueda, debe ser lo más sencillo e intuitivo posible. Si el usuario no puede encontrar lo que busca, eliminará la app.

-Usabilidad: Cuantos más toques haya que hacer para cumplir el objetivo, más incómodo será para el usuario. El 90% de los usuarios se frustra si con 3 toques no consiguen su objetivo.

-Notificaciones: Hay que mantener un equilibrio, si abrumas al usuario con muchas notificaciones, empezará por silenciar las notificaciones de la aplicación, y posteriormente, acabará eliminándola ya que el valor que buscaba de notificaciones ya no es útil.

-Seguridad: Este tema es uno de los más preocupantes. El usuario se pregunta, ¿se guarda mi información?, ¿está a salvo?, ¿quién puede acceder a ella? Debes garantizar esta seguridad al usuario para que no dude en usar tu app.

Hay más puntos, pero esos son los más importantes a la hora de valorar si la aplicación será útil o terminará en el olvido. Sin embargo, aunque parezca todo muy negro y ahora estés pensando en no tener una app porque no merece el esfuerzo, realmente es todo lo contrario, si tu app es útil y no molesta al usuario, va a aportarte muchos beneficios.

Ganar presencia y permitir que el usuario pueda acceder a tus servicios de forma rápida y sencilla, va a proporcionarte un valor añadido que te permitirá posicionarte en el mercado.

Puedes crear un canal de comunicación directo con el usuario, puedes proporcionar información general, precios, mensajería y un largo etcétera de posibilidades. Uno de los mayores beneficios de tener una aplicación móvil es que toda la información que deseas ofrecer al usuario está justo a su alcance.

Puede contribuir en gran medida al conocimiento de tu marca. A partir de una aplicación propia, puedes dar visibilidad a tu negocio y, además, reflejar tu identidad corporativa, personalizándola con su imagen y sus colores. Además, una app te aporta reconocimiento en cuanto a que, el usuario involucrado en ella, estará inclinado a contratar tus servicios o comprar tus productos.

También puedes ofrecer programas de fidelización o un seguimiento adaptado a las necesidades del usuario, de manera sencilla, a través de tu propia app y te permite ofrecer un valor añadido al servicio que estás realizando, consiguiendo así ganarse un hueco en el dispositivo móvil del usuario.

Y un último punto pero no menos importante, ganar la lealtad del usuario. Actualmente, la publicidad se muestra en cualquier superficie posible (Facebook, televisión, webs), creando un ambiente de ruido publicitario muy potente, y es importante agregar un valor añadido a tu negocio para que el servicio agrade al usuario hasta el punto de que decida fidelizar contigo.

Así que, como diría Shakespeare si viviese hoy, to app, or not to app, that is the question.