¿Por qué un CMS? Ventajas y desventajas

En pleno año 2018, todos tenemos un móvil a mano en cualquier lugar para buscar información sobre algo que necesitamos. Ver la ubicación de un restaurante, las tarifas de un hotel, etc. Por ello, tener una página web es vital. Renovarse o morir.

¿Y cuánto cuesta una página web?

La gran pregunta que, con razón, hacen los que desconocen este mundo. El precio de una página puede variar tanto como los tipos que hay, entre ellos los CMS. Un CMS es un gestor de contenidos que, como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

La principal ventaja de un CMS es que un usuario que no tiene conocimientos sobre programación puede realizar pequeños cambios en la web como cambiar un fragmento de texto o una imagen a golpe de click. Además, el manejo del panel de control de los CMS más famosos como Wordpress (el más usado, con un 85% de las páginas web basadas en CMS), Joomla o Drupal requiere de una ligera curva de aprendizaje, pero no supone ningún caos para personas acostumbradas al manejo de software del ámbito de la ofimática.

Otra de las ventajas de los CMS, más concretamente de Wordpress, es que tiene una gran comunidad detrás, lo cual hace que exista una variedad de módulos muy alta. Para cualquier idea básica que se le ocurra al usuario ya habrá un plugin que lo haga, aunque como comentaremos más adelante, a veces hay limitaciones.

Además, disminuye el coste y tiempo de realización de la web. Con el núcleo principal ya montado y con muchos módulos que añaden funcionalidades, la realización de la página se hace más sencilla.

Por otra parte, no es oro todo lo que reluce. Los CMS tienen limitaciones que hacen que si tu idea se sale de los estándares, probablemente no sea la mejor opción. Funcionan muy bien para páginas informativas, blogs, webs corporativas e incluso pequeños e-commerce, pero si tu idea es algo más grande empezarás a encontrar barreras que no serán de tu agrado.

Otro de los inconvenientes es que, a veces, los módulos son incompatibles entre sí. Está muy bien que haya mucha variedad y que se añadan funcionalidades de manera fácil, pero puede darse el caso de que dos módulos que utilicemos entren en conflicto y tengamos que cambiar alguno de ellos.


La velocidad de carga es otro de los puntos débiles de los CMS. En general, los tiempos de carga de un CMS no son especialmente rápidos, aunque con trabajo extra (lo que supone también un coste adicional) sí que se puede conseguir un rendimiento óptimo. Si tu página no requiere de una carga instantánea, no es ningún problema, pero si necesitas un rendimiento mayor, sí. Es importante recalcar que en este punto también influye la calidad del servidor en el que esté alojada la web y no solamente las tecnologías que se utilizan.

Por último, las versiones obsoletas de temas o plugins utilizados pueden ser un problema. Los CMS se van actualizando y esto implica que todos los componentes que se utilizan pueden necesitar alguna actualización también. Si el creador de uno de los módulos deja de actualizarlo, habrá un conflicto complicado de resolver.

En síntesis, si necesitas una web sencilla o estándar, con pocas especificaciones adicionales, un CMS es ideal. Si tienes requisitos mayores es mejor pensar en una web realizada a medida.

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