223. La sobremesa por “accidente”

No hay ni siquiera la disposición, ni la apetencia, por lo tanto tampoco ninguna selección de elementos para acompañar ese momento. Pero queda alguien con quien compartes la mesa y comienza a conversar mientras terminas de recoger. Te cuenta algo que recordó de hace muchos años o algún episodio que acaba de vivir. Te lo cuenta y debes sentarte a escuchar.

Y así también llega la sobremesa. Cualquier elemento adicional que sobre la marcha se decida incorporar es un extra.