232. Especias, hierbas y sobremesa

Basta sentir el perfume de un buen gin para ponernos en perspectiva el poder de hierbas y especias, ese recorrido que despierta el olfato y que se va armando como si fueran bloques de, digamos, LEGO, que se conectan y arman no necesariamente una pared sino más bien una figura que puede ser abstracta, sinuosa y habla de cítricos, de sensaciones cálidas y picantes, de sensaciones que recuerdan a infusiones de matronas.

Siempre el despertar que es el olfato.