63. Sobremesa, taza de café, talismán

¿Que nadie toma dos veces la misma taza de café? El líquido, evidentemente, no, pero la taza, al menos para mí, sí, me aseguro de ello, de repetir la misma taza cada vez que sirvo café después de la comida.

No tiene nada especial, sólo que es mi taza y nadie más puede beber de ella. Es como si fuera un talismán. No sé contra qué pero yo insisto. Resisto con ella.