Día de pesca

Nubes y cinco grados fuera. Viento del norte. El niño llevaba preparado (gorra incluida) desde las seis de la mañana. Esperaba en el umbral, con la caña entre las manos, a que su tío Moisés le pasara a buscar. La tarde anterior había estado buscando por el descampado lombrices gordas y había encontrado un montón. Revisó que llevaba todo, rellenó su cantimplora tres veces y se dio con crema en la cara otras tres. Llevaba el sedal, llevaba los anzuelos. Se ató bien las zapatillas. Entró a hacer, rápidamente, un pis, sin soltar la caña ni la mochila, y cuando salió, vio cómo se alejaba la furgo blanca de su tío.