Empollona

Entender todo a la primera estaba penado en la escuela. Destacar por lista llevaba asociado ser ignorada por las guapas y eso, cuando eres pequeña, afecta. Cuando eres mayor, alegra. Entonces no se denominaba envidia, pero lo era. Aquella niña evitaba contestar a todas preguntas del examen para no sacar un diez y ser más normal pero aún así, estaba siempre sola en el recreo. Observaba a unos jugar al fútbol y a las otras cuchichear y reírse, no sabía si de ella o de todo. Lo positivo es que aquellos días en el patio la hicieron más fuerte y más sabia. Descubrió precozmente, cómo funciona el mundo.