Hay vida en mi oficina

Hay vida en mi oficina. El ruido, el del agua y el de los pajarillos. Una mama pata, con los patitos, salva la corriente del río, atravesando una pequeña isla. Salta un pez, seguro que para impresionar a alguna o alguno, ahí abajo. Todo muy bucólico hasta que llega un perro, bebe y se va. Llega la dueña del perro y se sienta a leer. De repente, veinticuatro niños con un maestro joven explicándoles las especies animales y vegetales que pueblan la ribera. Están pletóricos. Un anciano se quita la boina y se tumba al sol, sobre una hierba llena de pelusas de chopos (se va poner bonita la ropa). Pasan dos chicas escuchando por el altavoz del móvil a Noam Chomsky. Es la parte más surrealista de la mañana. Yo sigo en mi manta, respirando aire limpio y expirando pensamientos.