Lo normal

Superó la adolescencia sin grandes dramas y eso que no bebió alcohol ni fumó, pese a la presión de los colegas. Lleva dieciséis años con la mujer a la que quiere y no se ha casado, aunque los padres insistan. Le gustan los niños pero no quiere tener los suyos propios (es una elección más). Mantiene a su mejor amigo de la infancia. Habla a diario con la family por whatsapp. No está enfermo. Es un tío feliz y, sin embargo, los demás, le miran con ternura o superioridad. No se ha caído del guindo, el pobre no sabe lo que es la vida — susurran — . Quizás sean ellos los que no han tenido la suerte de saborearla. Ser feliz se penaliza, qué pena.