Macetas

Le había pedido que fuera a regar las macetas de casa una vez a la semana. Cuando llegué, el buzón estaba a tope de panfletos del Día, del Lidl y de inmobiliarias del barrio. Tampoco recordó descargarlo para que no fuera evidente que no había nadie en el 1ºD. Cuando abrí la puerta, arcada. Olía a putrefacción. Se había ido la luz en algún momento, la comida del frigo se había estropeado, el congelador, descongelado y había un charco en la cocina. Llame a su puerta, nunca me abrió.