Miami Beach

Entre tanta gente no puedo diferenciar la realidad del postureo. Ninguna acomplejada, ningún perdedor. Oros y coches imposibles, ropas prietas y mucho color. Un bulevar con una simple fila de palmeras se enciende con los mismos neones de aquella serie que veíamos en la tele, sentados juntos en el sofá de sky. Soñábamos con venir y flipar. Soñábamos. Con sesenta y ocho años y sin ti, tendré dentro de mí algún neón fundido o estaré ya muy mayor pero prefiero la plaza de mi pueblo a todo esto.