No me acuerdo

No me acuerdo del nombre del bar ni de dónde estaba. Creo que por el centro pero nunca lo he vuelto a ver. Esto pasó hace más de veinte años, imagínate cómo habrá cambiado. Quizás ahora sea un bloque de pisos o un Doner Kebab. Aquel sábado acabamos allí, en un sillón, bebiendo cócteles baratos de colores radiactivos. Era tan atractivo el chaval que, cuando nos besábamos, me dolían las mejillas de deseo. Sí, no te rías. Fue algo raro, nunca más me ha vuelto a pasar. A veces, sigo recordando aquella sensación tan genial. ¿Que contacte con él? ¡Pero si tampoco me acuerdo de su nombre!