Olor a nuevo

Las personas no entienden que hay tanta ropa en el mundo que no es necesario fabricar ni comprar más por los siglos de los siglos. Desisten de sacarle partido, se cansan de ella, de su forma, de su color. Y nosotros somos lo que nadie anda buscando, una cerilla de triple uso, de las que puedes usar y usar. La gente quiere hijos propios (porque los que se adoptan no son de verdad), novios vírgenes, amigas de la infancia, libros nuevos que huelen a nuevo. Nadie quiere en su vida personas de segunda mano que han tenido más novios que dedos, más amigas que pelos, tantos cambios de imagen, de curro, de piso, de personalidad… que hace que no seamos nuevos y no nos puedan estrenar.