Memoria

Como puedes terminar con el corazón entre las manos sin querer. Es que no puede ser posible. Las horas no se descuentan del reloj solo por que tu quieres que pase el tiempo. Ahora me vienes con la idea, un poco salida de cualquier libreto incoherente, de que quieres ir más allá del mar báltico a buscar fortunas con quien sabe quien. NO no no, sin la posibilidad de revisar un poco más de cerca los antecedentes, ni tan siquiera conocer su abolengo. Me canso de repetir como una lora mojada, o tan siquiera como una lora seca, que en la calle las personas no son como parecen. Debajo de los sombreros esconden cueros cabelludos desnudos y abrillantados, y tras las orejas recogen tanto mugre que les hace ver sabios. Pero no te dejes engañar por la banalidad y el sin sentido. No todas las personas nos comemos las uñas para evitar de alguna forma afrontar nuestra propia consciencia. Y si haz de pasar por las riveras de la vida con una mano adelante y otra atrás. Por lo menos asegura que llevas la mano correcta adelante. La más diestra. No es necesario que sea la derecha, pero si que sea la menos zurda. En el sentido correcto de la expresión, pero no literalmente. Sobre todo porque sé que con la derecha no tienes buena motricidad. Aunque con la izquierda a veces te llevas algunos garabatos qué te sería mejor tener una mano bien centrada que te saliera del pecho. Sé que no es posible. ¿Pero no es acaso la cena del filósofo y del retirado soñar con el ideal de lo que es real? Deja a un lado el consejo que te persigue más allá de tu propia cordura. Eso no hace más que atormentar a los pequeños vacíos que llamamos recuerdos y los espanta por ahí, los hace saltar alto y en frente de los ojos de forma que no hacemos más que verlos cuando menos lo esperamos. O busca cobijas que te cubran por completo. De pies a cabeza, o de cabeza a pies, si es que decides acostarte en la “piecera” de la cama. Ahora me dirás que esa palabra no existe, pero si es estás en lo cierto, he de reclamar que exista por el simple hecho de que si la cabecera ha de tener su honra es porque los pies apuntan para el lado opuesto. Y es que así es todo. El bien no es más que falta de mal y el aire que respiramos no es más que tierra que ya no lo es más. Una simple verdad. Busca lo que no es para que encuentres lo que es. Otra de esas cosas que los sociólogos y pedagogos pretenden inyectar como suero a sus lacayos, o como ellos llaman pupilos. Dentro de las convenciones sociales no debes llamar a alguien de forma que demerita su trabajo, a menos que su trabajo sea el de recibir insultos: como un político o un arbitro de fútbol. No tomes más de un baño al día a menos que quieras encogerte un poco para entrar por la puerta más pequeña del restaurante. Pero recuerda que después debes tomar dos vasos de agua con sal y un litro de salsa de tomate de paquete. No de botella. Porque la de paquete sabe mejor y te da menos remordimiento. Es cierto que te sientes mejor cuando te comes las papas fritas con catorce sobres de salsa y no con media botella. No olvido que te gustan las papas fritas y los discursos nihilistas. Unos tienen mas sabor que los otros, pero te dejo a ti averiguarlo. Yo por mi parte me restrinjo únicamente a la palabra atenta, la que sin querer quiere y sin hablar habla. Escapar de las playas Newtonianas no es fácil, y menos entre los Balcanes. Primero porque encontrar playas ya de por si es difícil cuando la guerra las ha llenado de manos y piernas. Pero sobretodo porque los mares ahora se han vuelto de mejor familia y evitan a toda costa ir a donde tu vayas. Yo sé que no te gusta que te lo diga, pero tu no eres una pera un dulce. Ni siquiera llegas a pera amarga. Ya te verás en el espejo y entenderás lo que digo: no te acerques al fuego porque las pestañas se te chamuscan, y el olor es espantoso. No porque sea feo, sino porque realmente espanta. Son los humos de los vellos moribundos que deambulan y te persiguen como abeja a los conos de nieve con jarabe de piña de Costa Rica. En el mar debes llevar algo para cubrirte del sol. Ya sabes que no merece nuestro respeto. Al final de cuenta, si el mar no te quiere, a alguien tienes que no querer. El sol es el mejor candidato, si no el único. A los demás los necesitas para hacerte mejor persona, si es que ser mejor es ser peor. Todo lo malo se hace de noche y no es eso acaso la ausencia de Sol? Ya te lo digo, para encontrar un cosa no hace falta más que buscar lo que no es. Ya vez, como la llaves del auto antes de salir de casa. Solo tienes que pensar que perder peso y ser buen ciudadano y verás te aparecen debajo de las fosas nasales. Lo de mala persona, o mejor lo de no buena, te lo digo porque tengo que decírtelo ahora que te embarcas o te montas o te trepas o te lanzas o te impulsas o te arrastras o te empinas o te atreves. Nada de lo que pasa por estos lares es más claro que lo que pasa por esos lares. Los lares seguirán siendo los lares por donde quiera que quieras meter tu enorme minusculosidad. Y siempre serán estos lares, y los lares de más allá, sobre todo los de tu vecino de al frente, serán mejores lares. Lares de los que algunas vez escuchaste pero nunca pudiste comprar con la tarjeta de regalo que encontraste en la calle. Por que así es la envidia. Nos corre literalmente como sangre por las venas y como tal vivimos con un bombeo constante de deseos insatisfechos que otros cumplen frente a nuestra cara desdichada. Algún día se agotará y se irá con el mar, de seguro a algún puerto en el Caribe que le ofrezcan ron barato y sexo desenfrenado con alguna lagartija mal empacada en un vestido de látex y lentejuelas. Sé que así se viste tu mamá, pero no estamos hablando de ella. Sino de la envidia. Dicen que es mejor despertarla que sentirla. Qué ignorancia la que corre sin reparo por el mundo cegatón. Despertar la envidia fue la peor idea que se le ocurrió a Adán o a quien sea que haya sido el primer egoísta, eso le corresponde al cardenal al rabino al gurú al jefe de mercadotecnia y a algún Carlos Marx-Froyd Martinez, pero el que la despertó que venga la duerma porque ya nos ha causado muchos problemas. Como el tuyo con el mar y ahora con quien sabe quien más. Pero bueno, ya me dejo de cuentas y cuentos, de rimas y remos, de besos y sesos, de adioses o dioses. Toma el tren siempre por el costado derecho y el caballo por el izquierdo. Agárrate fuerte del tren, pero deja al caballo un poco suelto. Como un buen hombre, le gusta por lo menos aparentar que tiene el control. Así que toma la rienda pero solo castiga cuando haga estupideces o te sientas poco representada por las instituciones públicas y privadas, eso les hará recordar que ser una no es ser menos, ni que ser uno es ser uno más porque eso ya lo sabes. Chau chau mi querida Memoria.

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