Tengo frío

Sentado en el cordón de la vereda, usando el WiFi de un café que ya cerró. Hasta aquí todo bien salvo por un detalle: estoy en Londres y hace frío, mucho frío.

Me está costando tipear y estoy temblando. Haciendo tiempo para que termine de subirse un video a YouTube me decidí a probar la experiencia de escribir mi artículo semanal aquí y ahora.

¿Cuando el cuerpo se ocupa de temblar, quién es el que tiembla?

¿Por qué me está costando mantener la concentración?

¿Qué lugar ocupa mi cuerpo ahora?

Estoy aquí presente, sintiendo mis pies y mi cuerpo que en vez de hablar, está gritándome como puede hacerlo: tiembla.

¿Es este temblor la prueba de algo? ¿Sí? ¿De qué?

Lo primero que pienso es que a todo momento nuestro cuerpo nos habla como ahora.

Quizás no temblando, pero nos habla: quizás con un dolor en la panza, quizás con nervios, quizás, quizás. Y sin embargo no escuchamos.

Y cuando lo escuchamos, ¿por qué lo escuchamos?

¿Será por qué es muy molesto tener frío o porque es molesto tener frío ahora, cuando me desconcentra por querer escribir automáticamente?

¿Será que sólo lo escuchamos cuando nos conviene? Quiero decir, ¿será que lo escuchamos sí y solo sí nos interrumpe demasiado?

Y si así fuera, que sólo le prestamos atención a nuestro cuerpo cuando nos impide seguir con nuestras actividades, ¿Cómo sería prestarle atención a nuestro cuerpo en todo momento?

¿Sería éso lo que llaman iluminarse?

Yo creo que sí. Pero por hoy, quiero dejar una última pregunta: ¿quién es ése que cree que lo que el cuerpo tiene para decir vale menos que lo que dice la mente o el corazón o el sexo?

El frío es ahora la oportunidad de conectar con mi cuerpo. Al conectar con mi cuerpo, soy.

Al ser, creo.

Tengo frío.

Warhol Oliveira

30.11.2014

Los domingos escribo un artículo sobre Creatividad Aplicada dándome para ello 7 minutos y utilizando la técnica surrealista de escritura automática. A esta colección de artículos la llamé: 7 minutos creativos.
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