Cajita Musical Ver. 1.0.2

Quería sentarme en silencio, pedir un trago y encender un cigarro. No soy ni seré, un tipo de fiestas o mucho menos, de salidas a lugares demasiado públicos; aunque precisamente íntimos.

Aprendí a manejar esto del ego, la popularidad y el chismoseo. Las opiniones del mundo, las cartas de presentación y las tendencias de la época, me generan un guiño algo ambivalente, en verdad.

En el balcón, la ocasión se prestó. Combate a corta distancia, mano a mano contigo; ya me acostumbré a contemplar el mismo rostro en el firmamento, a sentir el mismo olor por las mañanas. La misma piel se extiende sobre mis manos; los mismos ojos me miran desde lejos. Con o sin antifaz, todo esto ya me es demasiado familiar.

Dejé por un momento toda la alegoría, dejé de encarnar a un personaje y decidí volverme real. Imperfecto, espontáneo, anticuado y amargado. Con mi alma por el suelo y mi sonrisa de oreja a oreja. Había demasiada vibración y latillas por doquier, casi pierdo de vista lo verdaderamente importante.

Sigo queriendo estar en un bar, aunque aquí la gente sea más transparente que mi expresión altiva. En el fondo, todos somos personas y el amor está ahí para todos, hasta el peor se merece una oportunidad para ser feliz, o eso dice mi mamá.

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