Impacto #1

— …….Es agridulce……

— Como la primera vez que te vi. Sentada, rodeada de gente. Pero tan sola. Esa mirada que no miente. Ese rostro, perpetuando ecos en el alma… impactando cada tres latidos, sobre el océano muerto. Esa paredes rojas, en una casa tan blanca. Tanta nobleza en un mundo tan corrupto. Una flor en el infierno. Un ángel entre los hombres.

Esa sonrisa partida. Esa nariz puntiaguda. Tú y yo buscábamos lo mismo; aunque lo encontramos de maneras distintas. Veníamos de lugares ajenos a la tierra, aunque en esencia, seamos iguales.

— ¿Aunque no tenemos la misma voluntad, cierto?

— No. No tenemos la misma voluntad… Todas las personas son diferentes. Por eso el mundo es tan despiadado, tan absurdo y sin sentido. ¿Vale la pena sacrificar tu felicidad, por ellos? Son unos lillim.

— Antes pensaba igual…. pero hoy, ya no estoy tan segura. Desde aquí arriba, las cosas no se ven tan malas.

— El océano está teñido de negro. Más negro que el espacio; más oscuro que nuestro alrededor. La tierra ya no es verde; hoy, es roja. Un mundo negro y rojo. Vacío. Cruel. Ruin. Ese mundo, al que tanto deseas proteger, no esconde nada bueno. Un ser como tú, merece algo más que esto. Algo más que ellos.

Éste mundo está dibujado para seres como yo. Demonios. Humanos. Gente normal. Gente aburrida. Gente que piensa que los pianos solo tiene dos tipos de teclas.

En este mundo, soñamos con el dinero infinito, con el sexo desenfrenado, con alcanzar el poder y el reconocimiento de otros que valen nada. Somos algo peor que un montón de gente confundida, luchando por lo que sus corazones les indican. Solo tú crees en ellos.

— Desde aquí arriba, sentados en este planeta, la vida nos parece reductible a un montón de risas y buenos momentos. ¿No crees? Juntos, las cosas no parecen tan malas.

— Hasta que te conocí, le temí al vacío. Creo que eso pasa cuando alguien te importa tanto. Intenté todo lo que pude; fui más allá de mí, con la intención de salvarte. Aunque todo fue en vano, y me quedé con tu partida y un par de cosas que se plagaron de tu esencia. El mundo quedó así: vacío. Cuadrado y alineado. Nunca te lo dije. Me lo callé en todo momento. Algunas cosas no tienen que ser dichas, para que la gente a la que uno ama, sea feliz. Aun en la muerte, esto es la verdad. Y la verdad va más allá del amor.

— Supongo que… te comprendo muy bien. A veces la vida es ir más allá de ella. Un poco más allá de la muerte. Un poco más allá de todo. Es alcanzar el horizonte; o el menos soñar que es posible alcanzarlo. Igual, contigo lo alcancé. Al menos, cuando estaba viva.

¿Ese es nuestro mayor regalo, cierto?

¿Trascender a la muerte, mediante la civilización?

— Así es…

— ¿A qué costo?

— Tu vida,

Supongo.-

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