Microscopio

— ¿Por qué te gustan tanto las canciones en alemán y en japonés?

— Sencillo: las canciones te ofrecen la mágica virtud de poder conectar con las emociones. Con los afectos. Con los sentimientos que su compositor experimentaba en esos momentos. Momentos que son análogos a cualquier situación que a cualquier ser humano, independiente de su lenguaje, de su cultura, le pudiesen acontecer. Por lo mismo, la emoción y el sentimiento trascienden el lenguaje y la cultura, aunque el 90% de la psicología soviética podría rebatir lo que te estoy diciendo, estoy seguro de ello. Y para alguien que intelectualiza tanto como yo, contactar con las emociones por sobre la razón, es una virtud más escasa que el oro azul.

— Ah, por eso.

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