El circuito de la herida

Lilus
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Jul 28, 2017 · 1 min read

Hay frases que no hieren tanto por lo que dicen sino por las circunstancias que des/en/cubren. Si alguien con quien creíamos haber generado un vínculo desprecia a nuestros amigos, generaliza sobre el abuso o el abandono o cualquier otro tema que para nosotros no es negociable, la palabra solo es un vehículo para esa decepción que nos embarga.

Quizá, allí, vemos por primera vez a esa persona. Comprendemos que no compartimos valores (no es lo mismo que opiniones,claro) y eso flecha el ideal que teníamos sobre ella.

No hay posibilidad de diálogo que repare eso. No se puede llegar a un acuerdo con quien no compartimos valores. No puede ser nuestro amigo.

La renuncia no será fácil. Los recuerdos dichosos, los encuentros risueños harán barricada junto a las amargas ironías y hasta el cinismo maltrecho. Pero intentar sobrevivir a esas ruinas demandará una energía que ninguna de las partes tiene; ni de parte del decepcionante -que no tiene la culpa del ideal que se tejió sobre él- ni de parte del decepcionado que se equivocó en sus percepciones.

Persistir en el fingimiento es tarea hercúlea e infértil que quizá termine matando lo que en el pasado hubo de bueno, pues como diría Dolina: “el amor es fácil o imposible”.

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    Vieja de lengua. Costurerita y cocinerita. Vegetariana y abstemia. Nada todos los días. A veces mucho.