La historia sin moraleja (aun)
Al final de nuestras historias, ya sean personales o creadas por personalidades del cine, televisivo, Internet o libros, siempre decimos que ahora somos mejores personas, pero en mi caso no es así.
Desde hace tiempo suelo pensar en las bondades de la vida adolecentes, emborracharme, llegar hasta el mediodía a mi casa (cuando prometí volver a las 11pm), probar ciertas drogas y esas cosas que te hacen sentir vivo en una sociedad donde todos los adultos son unos zombies donde sus trabajos y consumismo les han quitado toda emoción por vivir. Pero ahora ya no; ahora soy una persona buena que intenta volver 20 minutos antes de la hora a la que había acordado, no tomo ni una gota de alcohol y ni loco tomaría una droga.
Muchos dirán “eso es bueno”, “haz madurado”, “quiero que seas mi yerno” o algo por el estilo, pero la verdad es que lo hago por amor, un amor que no es de la telenovela en que el vándalo deja los barrios y se pone a trabajar para darle lo mejor a su hijo(que perdió a su madre por una sobredosis); esto es “no quiero que te ahogues en tu vomito por una sobredosis de heroina, así que me quedaré toda la noche despierto para vigilarte mientras combinas crack, marihuana y lo hierbes junto con la heroina para inyectartelo entre los dedos de los pies”. Ahora me imagino que muchos están diciendo “le haces mucho daño”, “eso no es un bien” y esos comentarios de personas doble moral sin que hacer. Pero para mi es amor, un amor que intenta preservar lo que más amos intacto, inmaculado, virgen y todos esos adjetivos que desearían usar los biólogos al entrar a un bosque.
Me da miedo que se pierda esa esencia de su ser, esa autodestrucción diaria que me interesa conocer y regular. Pero ¿hasta donde llegará esto? y la respuesta es… no lo sé, no sé hasta qué punto puedo llegar por mi capricho de hacerla feliz, al mismo tiempo que la mantengo intacta, para que el sentimiento de interés nunca desaparezca; no sé si llegaría a salvarla para mantenerla en esta realidad,donde ella no hace más que ser un espectáculo de circo sin fin, no sé si la mantendría viva después de una sobredosis y si le conseguiría drogas para que las cosas sean como lo han sido siempre, una sucesión de tragedias sin final, que se repite infinítamente gracias a la preparación de los paramédicos y la velocidad de los servicios de emergencia.
Lo único que sé es que probablemente, este no sea el fin de la historia.