2015: Dios salve a la reina

En 1993 Kim Gordon se retrató con una camiseta con la inscripción Girls Invented Punk Rock, Not England, si bien el eslogan burla los orígenes del punk, lo cierto es que hay algo de verdad en ello: las mujeres son el componente subversivo que siempre se revuelve contra el convencionalismo social masculino. Eso es punk. Desde el sufragio femenino en los 50 hasta las Riot Grrrls de los 90, las mujeres han roto moldes, se han vuelto visibles, por lógica, su comportamiento anárquico han resignificado al punk.

Pero con los años el punk rock ha ido y venido en muchas formas. Siempre insertado al star system global y siempre minado por las masas.

Si 2014 fue un año liderado por mujeres en el que surgieron bandas nuevas como Perfect Pussy, se descubrieron otras como las Slutever, Childbirth o White Lung, y agrupaciones veteranas como The Muffs y Sleater-Kinney se reunieron de nuevo, 2015 fue un año lleno de dicotomías.

Los actos más potentes y claros en el punk vinieron con G.L.O.S.S. y Downtown Boys, bandas que realizan performances llenos de insurrección pura con canciones llenas de ira moderna para la gente homosexual, transgénero, las mujeres, la clase obrera y las minorías. Y aunque ambos grupos reaniman el ruido a través de discursos viscerales, cada uno tiene un objetivo propio. Por ejemplo, G.L.O.S.S. quiere alejarse de MTV y Noisey, medios que han hecho de todo lo no digerible un objeto tamizado, manso y tolerable, mientras que Downtown Boys quiere un espacio para aquellxs que han sido exlcuidxs. Sin embargo, los dos convergen en la figura femenina como algo emponderador, ya sea en el transvestismo (en el caso de G.L.O.S.S.) o representando a la mujer hispana (como Downtown Boys).

Otros momentos fueron más virales. Free The Nipple no era ninguna novedad pero fue ganando peso al desafiar los límites morales en cuanto a la censura y tabúes sobre los pechos de la mujer. Sobre todo cuando Instagram removió las fotografías de los senos al desnudo de las mujeres que apoyaban la campaña a través del hashtag #Freethenipple. Instagram, ya había recibido fuertes críticas el año pasado por retirar selfies aún cuando no violaban ninguna de las normas de la red social. Desde ese entonces otras manifestaciones han replanteado los estándares de belleza y el pudor femenil, cobrando simpatía de celebridades hasta activistas locales.

En años recientes, el panorama sociopolítico de algunas potencias mundiales, incluido los Estados Unidos, se ha balanceado significativamente a favor de los derechos de las mujeres, pero para Janet Weiss (baterista de Sleater-Kinney) en el campo de la música aún queda mucho por hacer.

“Si uno mira los actos principales de cada festival, aún se ve dominados por los hombres. Es difícil ser mujer. No es que las cosas sean realmente diferentes”

El comentario responde a la inquietud del periodista Robin Hilton sobre qué tanto ha cambiado el panorama para las mujeres en la industria musical en los últimos 20 años.

Weiss cita un punto manifiesto no desconocido. A mediados del 2105, en el blog del diario británico The Guardian, se publicó “Punk has a problem with women. Why?”. En dicha entrada se denuncia que el género nació como un movimiento inclusivo y diverso pero que fue rápidamente anexado por hombres blancos.

Los años han pasado, las mujeres continúan manifestándose; cada vez son más activas ya sea como intérpretes, periodistas, fans, promotoras, representantes, etcétera, pero incluso estos roles forman parte de una pequeño sector y festivales como el Groezrock, The Fest y el Warped Tour respaldan lo anterior. Los motivos pueden ser por razones o supuestos, hay muchos y son variables, mas hay una realidad evidente: la falta de una mayor presencia femenina en los escenarios punk.

No obstante, en el afán por mejorar la causa, Kevin Lyman, también fundador del emergente It’s Not Dead Fest, resurgió por segunda vez consecutiva en su Warped Tour el Shiragirl Stage, un escenario dedicado exclusivamente a artistas y bandas lideradas por mujeres. Paramore, Candy Hearts, Death Of Paris, Go Betty Go, Sharkmuffin, The Swank Masters y Q Baby, fueron algunos del total de 35 actos que se presentaron en esa tarima en 2015.

No todo es tan malo. Los espacios musicales más concurridos y grandes han apostado por las mujeres en la cartelera. Un ejemplo sería Coachella, entre Jack White, AC/DC y Drake, prefirió a St. Vincent y a Florence and The Machine. Lollapalooza incluyó a los Alabama Shakes, Of Monster and Men y Marina and The Diamonds entre sus primeros actos. No Doubt cerró la fecha principal del Riot Fest, en una edición que además contó con la presencia de L7, Babes On Toyland y The Joy Formidable.

Se percibe el esfuerzo y compromiso por igualar lo que se supone que no debería. Sin embargo, es seguro decir que en una industria, notablemente, dominada por el hombre en las últimas dos décadas. Aún es complicado ver al género opuesto igualando la cuota de eventos masivos mientras estos sean lucrativos.

Por fortuna, en años recientes, hemos visto cada vez más entusiasmo, soporte, pasión y emprendimiento en ambos bandos, tanto del público como desde los escenarios. Cada vez los medios prestan atención al progreso y a las bandas lideradas o integradas por mujeres. Sleater-Kinney es el mejor ejemplo. Este trío noventero hizo check in en 2015 para coronarse como el regreso más significativo en años recientes. En su reporte anual, Consequence of Sound las nombró “El Regreso del año”. Desde luego que no estuvieron solas porque pioneras como Silvia Resorte, Vi Subera, Zillah Mix, Penelope Houston, entre otras veteranas, también pisaron los escenarios a lo largo del año.

Waxahatchee, el proyecto alternativo de Katie Crutchfield, entró a los tops anuales de Stereogum, Rolling Stone y hasta cruzó los rankings de Pitchfork. La voz de Frances Quinlan (de Hop Along) fue privilegiada con la duda de Vulture: Is This the Best Voice in Rock Music Today?. Downtown Boys, fue nombrada por la Rolling Stone como “la banda punk más emocionante de Estados Unidos”. Se declaró el 9 de abril en Boston como ‘Riot Grrrl Day’ en honor a Kathleen Hanna de Bikini Kill y en agosto se re-editó “Revolution Girl Style Now”. Girpool fue la revelación del año, Speedy Ortiz ganó el título “The best album of the Year” de la Boston Music Awards, Courtney Barnett hizo en el OST perfecto para el modern ennui y fue nominada a mejor artista nuevo para los Grammy 2016, y Alicia Bogano (de Bully) nos contó como pasó de ser una geek de estudio a ser la exponente de rock alternativo con más aires a Courtney Love desde Courtney Love.

2015 fue un año en donde pasaron tantas cosas que es imposible resumirlas en palabras. Lo interesante ha sido observar a la mujer en su integración natural al punk rock contemporáneo y cómo ha creado unión y un sentido de pertenencia para inspirar a otras mujeres a expresarse y reflejarse en la obra de otras. Y por eso Dios salve a la reina.

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