Los sonidos populares del subterráneo
Sub Pop es una de las disqueras independientes más reconocidas de la historia del rock. No sólo se debe a su contribución más decisiva (dígase Nirvana), sino por la solidez con la que ha sabido escuchar y apoyar bandas de gran calidad que han desfilado por el sello como Sonic Youth, Soundgarden, No Age, The Postal Service, The Helio Sequence, Fleet Foxes, Julie Doiron, CSS, Wolf Parade, The Rapture, entre muchos otros.
Desde Seattle, en 1979, Bruce Pavitt comenzó un fanzine llamado Subterranean Pop, publicación enfocada a la escena independiente y norteamericana del rock. El mismo nombre abreviado lo utilizaría desde entonces para escribir en una revista musical llamada The Rocket y para un programa de radio. También publicó una serie de cassettes y la compilación Sub Pop 100, donde ya aparecían bandas como Sonic Youth. Cuando Pavitt conoció a Jonathan Poneman y éste se ofreció a financiar el Screaming Life de Soundgarden en 1987, se creo una sociedad que terminaría por cambiar el estilo de vida no sólo de los escuchas que buscaban discos inconseguibles, sino también de aquellos que tuvieron al alcance cualquier canal de videos o cualquier estación de radio. En buena medida, el reportaje “Seattle: Rock City” (publicado por la revista británica NME en 1989) ayudó a que el sonido de esta ciudad llegara a Europa. Poco a poco, Kurt Cobain se incrustó para siempre en la vida de muchos jóvenes con camisas de franela convirtiéndose así en un icono de los noventa.
Oh, Whatever, Nevermind
Sub Pop fue la disquera de la banda más famosa de grunge: Vendió más de 1.6 millones de copias del Bleach de Nirvana. Posteriormente vio como muchas bandas, dejaban a los sellos independientes para formar parte de disqueras multinacionales. Cuando el fenómeno del grunge se extendió a Europa (y al resto del mundo), obviamente la compañía no vivía uno de sus mejores tiempos. A partir de ese entonces, Sub Pop estaba en una fase de reconstrucción, pues Pavitt y Ponerman habían ayudado a iniciar una contracultura mundial, sin embargo ésta no se reflejaba ni económicamente ni artísticamente en su propio sello de modo importante.Pronto, los conflictos financieros amenazaron a este sello exitoso (por conseguir su propia identidad a través de sus músicos) pero finalmente endeudado. Incluso trataron de seguir el método de los grandes emporios de la música, hubo gastos excesivos por viajes de promoción y grabaciones de sus bandas. Sub Pop estaba llamada a algo más y lo que sobrevino fue el cambio. Con la firma de Nirvana con DGC, la disquera acordó recibir futuras regalías por los álbumes de la banda (incluyendo el multiplatino Nevermind en 1991), más una compensación económica. Nirvana salvó el día y metió de nuevo al ruedo a Sub Pop. Era necesario esperar a que el grunge se apilara entre los demás géneros de los 90 para que el cambio del sello quedase consumado; en ese periodo lanzaron, al menos, una banda significativa: The Go, donde tocó por algún tiempo un joven guitarrista llamado Jack White. Aunque esta etapa se vio opacada por el movimiento britpop, pudo sobrevivir, no obstante para que la compañía volviera funcionar debía regresar a sus bases. “No puedes huir de tus problemas sólo pagando -dijo Poneman- tienes que volver a tu misión principal”. Y claro estaba que esa misión era, desde luego, la dominación mundial: En medio de ese chiste (que ahora es viejo), conquistar el mundo significaba descubrir talentos y mostrárselos a todos.
¿Eres…Emo?
El buen gusto nunca abandonó a los Sub Poperos y en 1994 lanzó a la venta Diary de Sunny Day Real Estate, agrupación que ayudó a construir significativamente al género que se volvería en algo repudiado. Aquel álbum emo prototípico fue hecho casi quince años antes de que se hiciera popular y alcanzara el auge popular.
Y vivieron felices
Durante 1994 y 2001, Sub Pop siguió en esa fase de reconstrucción, su fundador Bruce Pavitt falleció dejando a cargo a Poneman con el 51% de las acciones mientras que el restante fue absorbido por Warner. Ambas partes llegaron al acuerdo donde esta compañía inyectó dinero al sello y lo ayudó con su infraestructura para la promoción de los álbumes; el resultado fue un escenario perfecto para que las bandas de una nueva era de una disquera híbrida sonaran. Románticamente independiente y a la vez tan poderosa como un gigante del mainstream. Desde ese entonces por Sub Pop han pasado bandas aclamadas por la crítica y fans al rededor del mundo como el dúo art-punketo de Do It Yourself. Han hecho conexión con la escena independiente y las artes visuales del pop armónico y barroco de Fleet Foxes o los referentes modernos del folk, Iron & Wine. Y así la lista continua…

Han pasado ya más de veinte años desde que Pavitt escribió el primer número de Subterranean Pop y hoy, los artistas de la que fuera su disquera figuran en los programas de televisión más cercanos a lo comercial, sin dejar de pertenecer a la música indiependiente. El sello permite que los músicos conserven la libertad en sus creaciones, así es es como han entendido su rol secundario ante la gestación de un nuevo álbum. Se ha dejado de invertir gastos innecesarios en grabaciones y las giras promocionales son las verdaderas generadoras del capital, así como para cada banda; incluso ahora regalan compilados con lo mejor de sus nuevas bandas. Sub Pop pretende no sólo ser la clásica label independiente, sino que sus bandas también lo sean. Aunque los años la han hecho un sello heterogéneo y responsable, su entusiasmo sigue siendo tan fuerte, desenfrenado como al principio. Se mantiene atento ante cualquier banda nueva pero también suelen ser severamente críticos y sinceros.