Parental Advisory: Certificado de los 90
El sticker de calidad que el PMCR le dio al rock.
Se dice que para su presentación en el festival Live Earth, Madonna escribió una canción a la que el propio Al Gore calificó como “fantástica”. Y resulta algo curioso porque, en el año de 1985, la reina del pop encabezaba la lista negra del Most Wanted del Parents Music Resource Center (PMRC), un organismo censor creado por la siniestra Tipper Gore con el apoyo de su esposo.
Gendarmería Moral
Durante 1984, la canción de Prince, ‘Dear Nikki’, bastó para que la señora de Gore iniciara una cruzada moralista contra la música pop, los videos y las películas (no que hay dudar que, hasta cierto tipo de literartura la haya llegado considerar como inapropiada).
Escandalizada y horrorizada por el tema de la masturbación, convocó a otras esposas ociosas de políticos conocidas como las Washington Wives y crearon el PMRC con el fin de “alertar al público sobre la música y las imágenes que contienen sexo explícito, violencia, o que glorifican el uso de drogas y alcohol.”. Y todo por una canción sobre la masturbación…
En palabras de la señora:
“La música popular como el rock contribuye a elevar los índices de embarazos prematuros, violaciones y suicidios, entre los jóvenes de 16 a 24 años. Es una fuente que envenena a la juventud del mundo con mensajes que no puede manejar.”
Fue bajo este pretexto que el PMRC hizo públicas seis demandas: Que se impriman las letras de las canciones en las portadas de los discos, que se guardaran bajo el mostrador los discos con portadas explícitas, un sistema de multas para los discos y las películas, otro sistema de multas para los conciertos, la cancelación de contratos de todos aquellos artistas que promulguen la violencia y el sexo en el escenario, que se creara un órgano vigilante de los medios con el fin de que no programen a los señalados. De esta manera que varias cadenas de tiendas como Wal-Mart, J.C. Penny, Sears y K Mart quitaron de sus anaqueles los discos y las revistas de rock. Después los discos aparecieron con el Tipper’s Sticker, cuando la PMRC logró que 19 disqueras colocaran en la portada de sus productos un adhesivo con la famosísima leyenda: Parental Advisory: Explicit Content. En esa ocasión, fue Al Gore quien habló ante la Comisión de Comercio, Ciencia y Transporte, acerca del “porn rock”, el contenido sexual de ciertas grabaciones y la necesidad de advertir en el empaque a los consumidores sobre los mensajes y el lenguaje ofensivo. El sticker que todos conocemos no es más que el sello de calidad que el PMRC le impuso al rock y a todo aquel impuro.
Acto seguido, los Gore publicaron la lista The Filthy Fifteen (“Las Quince Sucias”), agrupaciones y músicos como: Prince, Sheena Easton, Judas Priest, Vanity, Mötley Crüe, AC/DC, Twisted Sister, Madonna, WASP, Def Leppard, Mercyful Fate, Black Sabbath, Mary Jane Girls, Venom y Cyndi Lauper, figuraron como los enemigos públicos de las buenas costumbres. Luego se le sumaron otros nombres: Van Halen, Scorpions, Ozzy, Blue Oyster Cult, Led Zeppelin, Rush, Pink Floyd, Queen y un “amanezante” John Denver.
El movimiento Zappatista
No pasó mucho tiempo para que varios músicos manifestaran su inconformidad. Entre los opositores desfilaron Sonic Youth con el movimiento Smash the PMRC, Iggy Pop, quien colocó sus sarcásticos adhesivos: Warning: this is an Iggy Pop Record.
Pero el principal disconforme fue Frank Zappa con Porn War. Para esas alturas todo el asunto con el PMCR ya había causado todo un alboroto y llegó hasta el Senado de los EE.UU. a quienes no les quedó más que ceder ante la presión, y acordaron celebrar audiencias sobre lo, que en ese momento, se estaba juzgando como “rock porno”. Durante estas audiencias, tres músicos salieron en oposición: Dee Snider (vocalista de Twisted Sister), John Denver (icono del folk), y el avantgarde rocker, Frank Zappa, quien, sin duda alguna, aportó unos de los mejores argumentos y a la par, el más vehemente:
“La propuesta de la PMRC es una pieza mal concebida de tonterías que no entrega ningún beneficio real para los niños, [e] infringe las libertades civiles de las personas que no son niños”.
Con amor para el PMCR (Smell like a Punk Spirit)
Los punketos Ramones y los Dead Kennedys junto con NOFX escribieron sendas canciones contra el organismo, al igual los metaleros Megadeath, los raperos Ice-T y Ultramagnetic’s MC, los hardcoreros Suicidal Tendencies, otros metaleros como Anthrax y otras agrupaciones como Aerosmith, Twisted Sister, Body Count, Ministry, Mojo Nixon, Warrant, KMFDM y Rage Against the Machine, entre otros hicieron lo mismo.

Prohibido rapear
Las estampas de advertencia paternal habían llegado para quedarse y, un poco antes, el hip-hop también. La expansión del fenómeno hip-hop era un negocio redituable, un simulacro de libre expresión que entre más iba acrecentado su popularidad, más controversial se hacía. Debido a esa naturaleza tan subversiva, no era de extrañarse que el rap fuese uno de los géneros con más estampas de advertencia tuviese, muchas veces sin justificación alguna. Pero si hay algo que ha caracterizado a la mayoría de los raperos desde el principio, es su tradicional conducta adolescente en donde la altanería, el exhibicionismo y sobre todo el machismo se convirtieron en un lugar común e incluso esto se reflejaba desde las caratulas de sus discos.
En 1990, el periódico Newsweek publicó “The Rap Attitude” (“La actitud del Rap”), un artículo que más que una nota se convirtió en el punto de vista de su autor quien, en un principio trataba de hablar sobre el vigorismo y el sexismo en el rock, terminó enfocándose en lo negativo del rap como algo nihilista, negativo, estereotípico e irreverente ante la autoridad. Por ese mismo año, la PMCR y Newskweek dirigieron su atención al grupo 2 Live Crew, una agrupación originaria de Florida que llamó mucho la atención por sus temáticas sexuales de su álbum debut “As Nasty As They Wanna Be” (Luke Records/Atlantic Records, 1989), y los llevaron a juicio y encarcelamiento.
El problema se intensificó cuando otra organización inquisitiva llamada AFA (The American Family Association), decidió que la dichosa estampa de advertencia no bastaba para advertir adecuadamente a los oyentes de los males contenidos en el disco. El músculo para mover esa persecución fue Jack Thompson, un abogado afiliado a la AFA, quien se reunió con el, por aquel entonces, gobernador de Florida, Bob Martínez, y lo convenció para que revisara si dicho álbum cumplía con la calificación jurídica de la obscenidad.
En junio de ese mismo año, el juez José González Jr. determinó que se habían violado las leyes de obscenidad:
“No se puede argumentar razonablemente que la violencia, la perversión, el abuso de las mujeres, las representaciones gráficas de todas las conducta sexuales y la descripción microscópica de los órganos genitales humanos contenidos en esta grabación son un arte cómico“.
Ningún otro álbum en la historia de la música norteamericana había recibido tanta censura y tantos cargos como “As Nasty As They Wanna Be”, tanto así que, incluso vender una copia se convirtió en un acto ilegal. Al final, después de una serie de discusiones sobre la libertad de la libre expresión y las tradiciones vernáculas del lenguaje afroamericano (ebonics), en 1992 los tres miembros de 2 Live Crew fueron puestos en libertad y el álbum de nuevo en circulación.
Un año antes, durante el conflicto de 2 Live Crew, la compañía Wal-Mart anunció que no vendería discos sin el aprobado del PMRC y su etiqueta. Como resultado, la industria discográfica se asustó y pronto emitió versiones editadas para todos los Wal -Mart de Estados Unidos. Esta decisión afectó sobre todo a los raperos (quienes de por sí ya eran los que más inscripciones tenían en sus materiales), pues se metían directamente con sus obras al mutilar muchas partes de las letras con un notorio silencio.
Alguna vez comprar este disco fue tan ilegal como comprar drogas.
En 2001, el critico y experto en la cultura pop, Eric Nuzum escribió “Parental Advisory: Music Censorship in America“, libro en el que habla sobre la censura, las tempranas críticas hacia el rock & roll, el ascenso y las actividades posteriores de la PMCR, los ataques racistas contra los músicos afroamericanos (desde Little Richard hasta Ice-T) y las manifestaciones realizadas por los derechos culturales de los músicos con un mensaje político. Acorde a Nazum, el hip-hop sufre de los mismos ataques raciales que hace décadas:
“La mayoría de los CDs de hoy llevan la etiqueta ‘Parental Advisory’ son de artistas afroamericanos“.
La polémica etiqueta (en su momento) abrió un circulo vicioso sobre el debate de la auto-regulación en los discursos, pero también provocó un gran giro morboso a su alrededor, sobre todo en los adolescentes quienes han sido una audiencia principal tanto como para Marilyn Manson como para Eminem. Además, en las tiendas minoristas los discos, a pesar de contar con dicha estampa, se vendían indiscriminadamente (por no mencionar que para muchos otros países ese sello ni siquiera significaba algo).
Si lo miramos en retrospectiva, el PMCR son el clásico ejemplo de gente que no tiene nada que hacer y se unen por una causa en común, y su intención de proteger a las jóvenes audiencias pudo ser bien intencionada pero hoy en día hasta un niño puede adquirir cualquier álbum, lo que nos dice que la campaña PMCR no fue más que una pérdida de tiempo y quién sabe si en un futuro, otro grupo conservador venga a querer limpiar los streamings “inapropiados”.
Y así fue como el adhesivo se convirtió en un poderoso imán de compra.