Escándalos sexuales; el 
reflejo de la degradación

Izquierdad: Hilary y Bill Clinto. Derecha: Gabriela Bernal, Angélica Rivera, Enrique Peña Nieto. Fotos: Disponibles en internet.

Andrés Mauro Campuzano M.

homovidens@outlook.com

@andrescampuzano

Bill Clinton y Mónica Lewinsky en Estados Unidos de Norteamérica, Olvido Hormigos, en España, Silvio Berlusconi, en Italia, Lei Zhengfu, en China, Karina Bolaños, en Costa Rica, Kim Kardashian, Michelle Vieth y un largo etcétera… Todas estas personas tienen en común la polémica en la que se vieron inmersos debido a escándalos sexuales ya sea por la filtración de vídeos, fotografías o declaraciones de sus amantes en los medios de comunicación lo que propició en algunos su dimisión de sus cargos públicos o como en un anacrónico caso el de la reina del reality show Kim Kardashian que un vídeo sexual le propulsó a la fama internacional.

En esta era en la que el internet juega un papel preponderante en la cotidianidad de nuestras vidas, el escándalo acompaña a la tecnología. Son diversos los vídeos que usuarios han compartido en la que graban a personas en sus trabajos u hogares teniendo relaciones sexuales, en algunas ocasiones lo hacen para denunciar o simplemente para mofarse del suceso. ¿Por qué en el continente americano cala tanto este tipo de escándalos? Simple, la mayoría de la formación familiar o académica va implícita de un sesgo en el que el dogma sigue opacando nuestros anteojos con los que contemplamos al mundo.

¿En qué momento una madre que amamanta a su bebé se volvió una ofensa? En política la infidelidad de hombres casados les ha propiciado severas crisis de confianza con sus gobernados, Bill Clinton, negó su relación extramarital con Lewinsky para que en una segunda ocasión ofreciera disculpas y terminara aceptando su affaire y es que a diferencia de las crisis matrimoniales de la mayoría, las de los políticos no gozan de privacidad. Pero la conducta de Hilary Clinton que en ningún momento se mostró sumisa le valió la empatía de los ciudadanos de su país, una vigencia en política y hoy en día es una fuerte candidata a suceder a Barack Obama.

Somos testigos de una estricta doble moral en la que los escándalos sexuales sirven para hablar pestes de nuestro vecino (a) y hacer del chisme un arma estelar. No niego que los políticos que son evidenciados siendo infieles demeritan aún más la confianza de los gobernados porque si de eso son capaces de hacerle a sus familias, en qué no le mentirán a los ciudadanos. Pero los políticos son personas, de carne y hueso, no vienen de otro planeta aunque la conducta de algunos haga pensar lo contrario ¿Por qué la desgracia de otros es la felicidad de algunos? Difícil de explicarlo.

Decidí escribir esta opinión debido a que hace tiempo me enviaron un correo electrónico de una cuenta apócrifa, en el que adjuntaban un vídeo y se afirmaba la protagonista era la titular de la secretaria estatal de la mujer Gabriela Bernal. No, no era un vídeo de un evento público o reunión de trabajo, era uno de índole sexual. No voy a contribuir al morbo y la perversidad, pero lo que acontece en el vídeo es algo tan natural que cualquier ser humano ha hecho, el error fue haber permitido filmar un momento tan íntimo. Y que conste, no estoy admitiendo que la titular de la secretaría sea la que aparece en el vídeo, sea ella o no la perversidad de las personas que orquestaron esto no tiene límites.

Gabriela Bernal, no es mi amiga, tiene varios meses que solicité una entrevista con ella y no obtuve respuesta, son gajes del oficio, pero lo que no se vale es que por subir peldaños camarillas o amistades hagan de la politiquería su estrategia. El contexto en que se distribuye este vídeo es uno tortuoso, en el que la familia de ella pasa por momentos difíciles –culpable o inocente las acciones que cada persona toma son intransferibles- por la detención de un familiar, esto fue aprovechado para difundirlo en Twitter y WhatsApp. Un vídeo con ínfima calidad de una videocámara del siglo pasado y un soundtrack que lo confirma.

Y no se debe confundir la evidencia filmada que señala la pederastia, trata de personas o tráfico de influencias, en esos casos este tipo de material son indispensables para cancelar carreras políticas y encarcelar a delincuentes. Pero no deja de producirme asco la bajeza de personas, mujeres y hombres que buscan moverse en el tablero político sin importarles humillar y destruir a personas, inclusive a quien les dio una oportunidad y le traicionan. Señalo que no es mi amiga o mecenas, no me erijo como su experto en manejo de crisis, pero a los funcionarios se les debe juzgar, premiar y castigar por su desempeño laboral no por su vida privada, salvo en los casos en los que su vida privada interfiera su buen desempeño. Alimentar la consciencia con ideas románticas es común para la teología occidental y parece increíble que la confrontación en este 2016 siga fragmentado la poca humanidad que queda en las personas.

Los escándalos sexuales son invariablemente el reflejo de una sociedad –por lo menos así lo percibo en México- que se asombra de “conductas impropias” pero que consume música que hace apología del delito y viste un código de ética efímero. No se equivocaba Gabriel García Márquez al afirmar que “también la moral, es cuestión de tiempo”.

Prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización del autor. 2016.