paula susaeta
Sep 8, 2018 · 3 min read

SILENCIO

Empiezo este post preguntándome si no será demasiado personal, pero rápidamente despacho la duda por absurda e incluso masculina, y como en cualquier caso soy mujer, la despacho.

Digo esto porque en general las mujeres tenemos presente cómo de universal puede ser una vivencia íntima y además la conciencia de abrazar el riesgo al escribir ya que vivimos en el filo por naturaleza. Los hombres suelen andar con este tema en la cabeza de un modo diferente. Nunca había hablado haciendo este tipo de separaciones antes, ahora en cambio lo veo necesario.

También probablemente porque últimamente las mujeres me leen y se sienten cerca o reflejadas y en cambio los hombres preguntan, o me preguntan si no considero que me expongo demasiado.

"Los cambios son duros" (Oído, escuchado, recibido) Los cambios son cambios. Y si no nos empeñamos en limarles las aristas aún cuando son deseados y propiciados, son cambios, y eso implica desajuste, tensión e incertidumbre.

Últimamente el ruido me afecta más. Me afecta el ruido. El ruido general, existente, el permanente. No puedo. Me asfixia. Se que estamos en una batalla abierta, yo también ando en guerra...sé, soy consciente, soy de las listas, sé cómo de mal estamos... pero el conflicto por el conflicto no me aviva. El conflicto como forma de estar no es mi clima. No me despierta nada. Me agota.

Por lo tanto en medio de mi guerra ansío silencio, vacío, espacio. Encuentro vías de llegar a ello, caminos que me llegan por libros (Biografia del silencio de Pablo D’Ors) y amigos que me invitan a explorar el bosque de la meditación, fluir, suena la ley de la impermanencia... Y exploro, y encaja, y me zambullo y voy conociendo, y lo único que voy entendiendo es que es imposible obviar lo que se conoce, todo va formando parte de como miramos y es imposible olvidar lo que vas conociendo.

Aparecen nuevas palabras en mi lenguaje, nuevas ganas, y un deseo persistente, latente, de retirarme. De salir de la acción, del centro del ring, de la calle. No estar en el epicentro.

¿A alguien le pasa? ¿ Alguien siente esa necesidad de quedarse en el margen, observando, latiendo?

La vida llega y hace imposible ese retiro o lo hace más difícil, fraccionado, sincopado... la vida manda y exige y determina pero ese deseo persiste y simplemente se va colocando en la línea del tiempo y la paciencia y el ritmo toman el lugar de la velocidad.

La propia radicalidad del deseo hace que persista y no afloje. Se mantiene, inquisitorial, sólido, sostenido.

Silencio. Márgenes. Acantilados.
¿A alguien le suena?

Es un sábado nublado en Madrid, estoy ante una copa de vino, dos libros, y un poco de viento y llovizna.

La historia la escriben los que ganan las batallas. Los héroes, algún superviviente, los cobardes.

Quizás es hora de empezar a escuchar más voces de los márgenes, del silencio, de fuera. Escuchar a algún perdedor que habla (no ganador con traje de perdedor) y a algún simplemente algún. Me viene a la cabeza Bartleby y su “ preferiría no hacerlo". Me pregunto cuanto de sola estoy con esta sensación. Este aire. Esta incertidumbre y a la vez esta sensación de estar en camino.

paula susaeta

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Writing. Staying foolish, staying hungry. A room of one´s own in the XXIst century

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