En la orilla del mundo


Llegué hasta Haruki Murakami hace ya unos años a través de una entrada del blog kirai, atraído por la curiosidad de un país tan alejado de nuestro concepto de la vida, y de una extraña novela titulada de un modo un tanto extravagante: “El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas”.

Desde entonces he seguido sus nuevas publicaciones, acercándome en los tiempos muertos a sus trabajos previos, sin ansias, sin saturaciones, a un ritmo pausado de uno o dos textos suyos al año.

Ayer terminé de leer “Kafka en la orilla”, uno de los que a menudo citan entre sus mejores trabajos, además de ser un buen camino para acercarse hasta el autor japonés.

Lo estructura, como es frecuente en él, en torno a dos narraciones que van alternándose, al principio distantes y sin nada en común, pero que poco a poco se entrelazan para, de alguna extraña manera, llegar a converger sin ser si quiera conscientes sus protagonistas.

Sus historias arrancan cercanas, urbanas, sinceras, con un ritmo y atmósfera que se me antoja deben ser los que envuelven Japón (al menos el país que yo me he construido). Estas crecen en torno a diálogos sobre música clásica, filosofía, historia, sentimientos, vida, sexo, muerte, Tokio,…, hasta alcanzar un punto sin retorno en el que la realidad se curva y deforma, y la fantasía fluye hasta el infinito.

Ahora, es momento de la pausa; con el nuevo año seguro volveré a sus textos, con los que mi mente se da un descanso dejándose llevar por su melancólico ritmo de ensueño.

P.D.: preguntar es vergüenza de un instante; no preguntar es vergüenza de una vida. “Kafka en la orilla”