LFF 2017: Las HIjas de Abril

Por Conchi Díaz

4 Reviews y 1 Funeral asistió al estreno en el festival de cine de Londres, de “Las hijas de Abril”, en el Vue de Leicester Square. El estreno en el festival contó con el lujo de la presencia y los comentarios de su director y guionista: Michel Franco.

La película empieza en un momento cotidiano en la vida de unos personajes que, de momento, nos son desconocidos. Poco a poco conoceremos a Clara, la hija mayor, que vive con la hija pequeña, Valeria; al novio de Valeria, Mateo, y a la madre de ambas, Abril (interpretada por Emma Suárez). Abril vuelve a la casa donde viven sus hijas en México, al enterarse de que Valeria está embarazada. Poco a poco conoceremos la vida de todos ellos, y lo que al principio parecía ser de una forma, acabará siendo de otra que no nos dejará indiferentes.

Emma Suárez es la única actriz principal con experiencia en el reparto. A los personajes de Clara (Joanna Larequi), Valeria (Ana Valeria Becerril), y Mateo (Enrique Arrizón), los interpretan actores noveles. Franco explicaba la naturalidad con la que Emma los guiaba en plató y lo que le gusta indagar sobre el personaje. Los escenarios también son diferentes a los que normalmente se utilizan en rodajes de películas. Él mismo elige los exteriores, huyendo de aquellos que están predestinados para tal uso, dándole así un toque mucho más natural y cercano, sin tener en cuenta el ahorro que supone. Contaba también, que para que las actrices se familiarizaran y cogieran confianza, pasaron la semana de antes del rodaje -que duró unas 7 semanas en total- viviendo juntas en la casa que luego se utilizaría en el rodaje, consiguiendo así que tomaran confianza entre ellas y que se acostumbraran al entorno en el que rodarían más adelante, cocinando, durmiendo, etc. En la película aparece un elemento en diferentes estados: crudos, cocidos, fritos… los huevos. El director explicaba que con ellos pretende hacer una alegoría al tema de la fecundación de una forma sutil.

Michel toma la maternidad para analizar por un lado los embarazos adolescentes -muy comunes en México-, y por el otro la maternidad en mujeres de avanzada edad. Franco nos hace pensar también en la presión que la sociedad ejerce sobre la mujer actual para que sea perfecta -o se aproxime lo máximo posible-, a diferencia de lo que ocurre con los hombres. Sin malos ni buenos, sin libro de instrucciones, ni guía inútil, Franco nos muestra emociones muy humanas, comportamientos que -como humanos que somos- entendemos muy bien.