Petros, guantes y bufandas

Petros 2020, aunque a muchos les pese. Petros 2020, porque se lo merece como pocos en esta plantilla. Petros 2020, porque renovarle es un acto de justicia y no de mediocridad. El Beticismo más moderno y contaminado por santones de pacotilla ya dio su veredicto: ese brasileño no vale. Pues discúlpeme, pero no, ponga 24 Petros en la plantilla, otros tantos en la directiva y hasta en el torno, y vean como cambiaría la cosa.

Porque, para criticarle, primero hay que situarse, y no soltar algo de lo que te puedes arrepentir. Si nos ponemos exquisitos con él, primero deberían desfilar de la actual plantilla bastantes efectivos antes de que le toque recoger sus cuchillos e irse. Si renovar a Petros es un movimiento mediocre, si tan malo es, ¿qué hacen en la primera plantilla jugadores como Álvaro Cejudo, Roman Zozulia, Ryan Donk, Álex Martinez o Nahuel Leiva?

¿Quién no querría un equipo con pleno de galácticos? Cualquiera, pero de momento, y no está nada mal, este Betis no sería ni mucho menos una deshonra si el mínimo exigible lo marcase Petros, en lugar de alguno de los jugadores mencionados en líneas anteriores. Señores, el problema no es él, confunden la diana. El problema es el que tiene a David López como plan A y te acaba trayendo a Darko Brasanac, o vende bien a Alfred N’Diaye pero te trae de recambio a Donk. Pero no solo es ese, le acompaña un hombre que piensa que, por instalarse un despacho en la Ciudad Deportiva, el equipo al que preside mejorará y hará temblar a sus “amigos sevillistas”.

El problema no es Petros, aplaudo que le hayan renovado, es un hijo adoptivo del Real Betis, y desde que trabaja aquí no ha parado de demostrarlo. Un tipo sin pelos en la lengua, que quiere crecer, y de momento lo intenta hacer aquí. Tres años más para él que escuecen por ser un fichaje de Macià, algo que le ha valido críticas desde cualquier medio deportivo de la ciudad. Le criticaron por usar guantes en Sevilla los mismos que no se quitan la bufanda de su equipo cuando teclean. Cosas de la vida.. Más Petros en el Real Betis, y no solo por su lado futbolístico, sino también humano. En el fútbol se crece yendo de cara, trabajando y dándolo todo, y él lo hace.

Palabra de alguien que no recibirá ninguna camiseta suya, ni le parará en el parking para que le firme nada, solo de una persona que es agradecida con quien lo merece. Lo dije hace tiempo, es el heredero en Heliópolis del mítico Iriney Santos: buen jugador, mejor profesional y autentico símbolo verdiblanco en su etapa. No se dejen contaminar por santones, preclaros y demás trileros de la palabra: Petros aporta, y mucho. Tenerle en la plantilla no es mediocridad. Miren sus números, vean partidos, periodistas y gente de a pie.