Amor de Secundaria — La Historia de Esmeralda #p4 #7Exnovias

Mi vida amorosa en la secundaria era un mar de tragedias y un sin fin de disparos de balas de salva.


A diferencia de muchos amigos míos que ya habían tenido una o dos novias en su vida, yo no tenía una mendiga idea de como “ligar” correctamente. O bueno no como se hacía en aquellos años y en esa etapa de nuestras vidas.

Para conquistar a una chica cuando estabas en una secundaria en los 90’s , tenías que hacer las siguientes cosas:

  1. Quitarle una liga del cabello o cualquier accesorio que llevará puesto con tal de que ella te persiga en el recreo. No sé, creo que esto significaba cierto poder masculino el cual la hembra entendía como una acción donde se mostraba el dominio ¿puede ser así, no?
  2. Decirle nombres graciosos o echarle carrilla a alguna parte de su cuerpo, por ejemplo, hacer burla de sus ojos de marciano, su cabello de esponja, no sé, cualquier cosa que la haga sentir molestada. Me imagino que esto era psicología inversa y en realidad hablábamos de lo mucho que nos gustaba esa parte de su físico.
  3. Permitirle que use tu gorra favorita que siempre llevas a la escuela y que la lleve puesta todo el día. Esto quería decir que… ¡no sé la verdad que demonios quería decir!

Por si esto fuera poco debo aceptar que desde aquel entonces y hasta la fecha soy muy pero muy malo para entender los coqueteos de las mujeres. He desperdiciado valiosas oportunidades en toda mi vida y si van a leerme lo que resta de mi blog, se las voy a tener que contar una por una. Por lo que la primera vez que una mujer me coquetió fue así (también suelo llamarle la “Alineación de los Planetas”):

Alineación de Planetas #1.– Íbamos en el transporte escolar, llegando a la secundaria, en aquel entonces yo utilizaba gafas para ver bien, tenía miopía, y como lo dictaba la ley de seducción #1, alguien arrebato que iba en el asiento de atrás arrebató mis lentes justo al llegar a nuestro destino. Empecé a preguntar quien era el o la culpable y nadie respondía. Uno a uno fue bajando del bus hasta que opté por buscar en el suelo por si se habían caído por accidente o cualquier otra razón, cuando de repente voltié al frente donde estaba la salida y justamente ahí, se encontraba Karla. Karla era una chava güerita, de cuerpo un poco tosco, un poco más chaparrita que yo y realmente no era nada fea. Se encontraba justo donde estaba la palanca que accionaba el abrir y cerrar de la puerta eléctrica del autobús . Me estaba viendo fijamente cuando en eso levantó una de sus manos con mis gafas y tenía una cara de “ven por ellas”. Pensé que sólo quería jugar al gato y al ratón , al fin y al cabo ya había pasado todo un recorrido jugando y platicando con todos mis compañeros, así que me acerqué como si nada raro estuviera sucediendo hasta que con su otra mano activó el switch para cerrar completamente la puerta y quedarnos adentro los dos,solos, frente a frente. Lo que siguió me imagino que es uno de esos momentos en que cualquier mujer después de agarrar todo el valor del mundo para llamar la atención de un hombre y no ser exitosa en ello, seguro bajará su autoestima y hasta creará un trauma que trascendería con el pasar de los años.

Me quedé ahí parado frente a ella con mi mirada perdida hacia mis lentes (y digo perdida porque realmente tenía mucho aumento y no veía nada bien sin ellos) y después de un minuto que pareciera una eternidad , escuche su risa incómoda y me regreso los lentes, activó la palanca y se bajó del autobús. Jamás me volvió a dirigir la palabra en lo que restó del año. Como si a un globo con helio le hubieras lanzado una aguja y tronara, así se fue mi primera oportunidad de “anotar” con una chica.#Fail


Pero volviendo a Corazones..la chica en cuestión era Esmeralda, y la historia la empecé a platicar de la siguiente manera:

A Esmeralda la conocí de la siguiente manera : Mis recesos en la secundaria eran todo menos predecibles, difícilmente me encontraba haciendo las mismas actividades cada día, podía hacer de todo menos practicar algún deporte pero fuera de eso, podía estar dibujando en el salón, juntarme con mis compañeros a comer papas fritas con queso , jugar burro bala o algún otro juego que causará severos daños físicos entre los hombres, mientras más bruscos y fuertes eran los juegos, más los queríamos hacer entre los compañeros, y pues no sé, una que otra vez había momentos tranquilos donde platicaba con otros estudiantes de otros salones.
Esmeralda era una chava muy estudiosa, tenía las mejores calificaciones de su grupo y si más no recuerdo era de esas niñas que llevaban varias cuentas que administraban en su salón, por decir, era la niña que tomaba asistencia por las mañanas, administraba los fondos para eventos, reportaba que alumnos se “la volaban” y como era que se escabullían de la escuela. Por alguna razón un día me vi aplicando la técnica de seducción #2, cuando en una plática con un compañero me entrometí en la conversación para molestarla y decirle algún nombre gracioso. ¿Por qué? Creo que estaba aburrido. A partir de ese momento, iniciaba una relación un poco rara, nos veíamos muy seguido en el mismo lugar , todos los recesos. Solía sentarme a lado de ella y ayudarle a contar el dinero que le daban sus compañeros o a llenar alguna lista que tenía que tener preparada para el final del día. Yo no tenía idea de que lo que hacía se se estaba interpretando como ligue, mucho menos que ella se estaba clavando conmigo, hasta que un día una de sus amigas metiche (¿por qué siempre tiene que haber una amiga metiche?) se acercó conmigo y me advirtió que tenía que “cantársela” los siguientes días o si no las cosas se podrían poner mal. ¿Qué se iba a poner mal? No sabía a que se refería pero de tonto seguí con el juego y me empecé a meter presión a mi solo para entonces proceder con lo que sería la primera declaración en toda mi vida.

Podía ver en todo el público del programa que sólo esperaban que terminara de contar para poder lincharme con sus gritos y enojos, como si supieran que esta historia terminaría en mi siéndole infiel a Esmeralda o cualquier clásica desgracia que veían en este show

Genesí no podía quedarse atrás:

Y entonces jugaste con sus sentimientos de seguro…

Definitivamente contar mis historias no iba a ser nada fácil si desde que abro la boca, me ven como si sacara las cabezas de mis ex novias de alguna maleta que trajera conmigo.

No, en realidad procedí a aprovechar una de las reuniones mensuales que tenían los maestros por lo que los recreos esos días eran más largos. Y mientras nos encontrábamos debajo de los árboles que cubrían los pasillos del patio, decidí acercarme a ella, tomarle la mano y pedirle que fuera mi novia. Así nomas, natural.

Esa, es la versión “decente” de los hechos, lo que no conté en el programa fue la manera real y poco honorable en que le pedí a Esmeralda que fuera mi novia:

Después de no poder quitarme de encima a su amiga metichona, le dije que entonces citará a Esmeralda por mi, en alguna de las salidas del gimnasio, que solían estar casi siempre desoladas. Claro, cabe mencionar que pasé quince minutos en los baños sintiendo las consecuencias de tener nervios por pedirle por primera vez en mi vida a una mujer que fuera mi novia. Llegó entonces el momento de acudir al lugar citado y estaba decidido a no regresar al salón sin ser un hombre con un compromiso. La situación tal cual como sucedió fue más o menos con estos diálogos :

  • Hola Esmeralda ¿cómo estás?
  • Bien ¿y tu Aron? Me decía Janeth que querías decirme algo
  • Bien también, pues mira quiero pedirte una cosa…
  • ¿Ah sí? ¿De que se trata?¿Qué onda?
  • Pues, quería pedirte ¿si quieres ser mi novia?
  • Mmmmm pues ¿me dejas pensarlo? (Sí, según las leyes femeninas de etiqueta de relaciones, era requisito jamás aceptar una propuesta sin antes pensarlo aunque por dentro se pelaban por ya decirle a toda la escuela el compromiso con el chavo que les gustaba.)
  • Pues…si quieres piénsalo pero creí que si te gustaba
  • Está bien, si, sí acepto
  • Ah que bien, bueno pues ya somos novios
  • Sí ¡que padre Aron!

Lo que siguió fue lo más estúpido e infantil que pude haber hecho, sin embargo en aquel momento fue lo único que mi mente me dictó hacer.

Como si fuera un programa de Chabelo escogiendo una de las tres catafixias, pude haber pensado en tres opciones:

  1. Besarla
  2. Abrazarla
  3. Darle la mano y acompañarla a su salón

Lamentablemente opté por la siguiente opción:

  • ninguna de las anteriores y dar sólo un asombroso “Golpe de puños”.

Sí, como los típicos saludos entre amigos cuando no tienes muchas ganas de saludar tan cálidamente a alguien o cuando saludas a tu sobrinito y quieres verte “cool” . Un “fist bump” un saludo resbalando los dedos y luego golpeando entre sí con el puño cerrado. Todavía Esmeralda me siguió el juego y me correspondió el gesto quizás por no hacerme ver peor o por lástima, o a lo mejor realmente se le hacía buena onda lo que yo nervioso estaba haciendo . Pobre, de seguro fué tan incómodo para ella como lo fue para mi.

Continuaba contando acerca de Esmeralda…

Nuestra relación se limitó a vernos solamente en los recreos del último mes de clases en la escuela, fueron 3 semanas y media donde nos veíamos diariamente y casi no nos hablábamos por teléfono, aún no existían los celulares por lo que tenía que hablar a su casa y preguntar por ella sin dar explicaciones de quién llamaba. Claro que Esmeralda no quería en su casa que supieran que tenía novio, no entendí por que razón, supongo que no la dejaban sus papás. En las vacaciones de verano platicamos sólo un par de veces para luego al volver a clases, terminar el noviazgo tres días después. Y ese fue el fin de la relación. Un año después me buscó para volver, argumentando que había intentado “olvidarme” dos veces con otras personas pero que no lo había logrado. No sé que quiso decir con olvidarme dado que no paso absolutamente nada en la relación, ni siquiera un beso nos dimos, fue un noviazgo casi de kínder o de primaria diría yo. Además, ¿cómo intentas olvidar a una persona andando con dos tipos?. Esa vez fui lo mas cortés posible y le dije que no gracias, que no buscaba una relación y ya. Fin.

¡AAAASCOOOO DE HOMBRE!

Se escuchaba de nueva cuenta en el público, pero no alcanzaba a ver bien quien era la que estaba gritando tan enérgicamente .

De acuerdo Katz, ¿entonces tu a esto no lo consideras como una relación seria? Crees que fue sólo un juego para los dos…

Genesí sacaba sus conclusiones a como mejor le parecían, aunque también creo que tenía algo de razón, digo, para mi fue algo muy indiferente pero quizás para Esmeralda las cosas si eran serias.

No digo que haya sido un simple juego, sólo digo que para tener una relación seria, se necesitan más factores y situaciones. Mi lección a todo esto fue que para poder ser novio de alguien, se tienen que pensar y analizar bien las cosas y no andar sólo por andar. Creo que no analicé la situación correctamente
¡Tu lección fue que tienes que respetar los sentimientos de una mujer que te quiere! Los hombres siempre nos menosprecian lo que nosotras entregamos y ofrecemos. ¡Esa es tu lección número uno!¡Y más vale que la entiendas y absorbas en cada uno de los poros de tu piel!¡¡¡ ¿Si o no Guerreras?!!!

¡¡¡SIIIIIII!!! ¡¡TIENEN QUE VALORAR NUESTROS SENTIMIENTOS!!

SOMOS SIEMPRE ENTREGADAS A LOS HOMBRES

¡¡¡AAAAAASCOOO DE HOMBREEEE!!!!

¡¡ENSEÑALE GENESI!!

¡Madre santa! Realmente esperaba que cuando saliera de este lugar me sacaran con guardaespaldas ¡o por lo menos con un casco!. Justo en ese momento me encontraba ubicando cada una de las posibles salidas del estudio incluyendo las de emergencia. La verdad es que las únicas salidas era donde entraba el público y la que daba a los camerinos donde se estaba asomando Paola. A propósito, Paola tampoco estaba tranquila, tenía sus ojos tan grandes como dos canicas cuando miraba hacia el público enardecido, esperaba que volteara a verme pero llegué a la conclusión de que estaba tan asombrada como yo que ni siquiera se percató que la estaba buscando con la mirada.

La historia de Esmeralda termino el día que me buscó. Después de eso la seguí viendo en múltiples veces, pues Piedras Negras era una ciudad muy pequeña, y es muy fácil toparse con la misma gente, solo que cada vez que esas situaciones se prestaban, se presentaba y fingía como si no me conociera. Me imagino que no le gustó que la haya rechazado, aunque yo siempre la saludaba de la forma más amable posible pero creo que a su memoria a largo plazo le faltaban baterías.
Señor Katz, entonces Esmeralda no forma parte del conteo de las siete ex novias que conforman su historia y su “lección” de vida. Entonces vayamos con la ex número uno. ¿le parece?

En efecto, como Genesí comentaba, mi primera novia real vino tiempo después de haber andado con Esmeralda. Casi un año y medio después.

Su nombre era Liz, y ha sido la relación más larga que he tenido, aún al dia de hoy, esa historia comenzaba más o menos así…

Continuará つづく ….

[En algunas de las publicaciones verán un video como el de abajo con una canción de Youtube,esto es por que hay algunas canciones que me recuerdan a la historia que estoy narrando. En este caso en particular, Gatos en el Balcón de Fey sonaba en la radio cuando Esmeralda y yo eramos novios. La idea es leer el post mientras escuchan la rola 😉 además…todos tenemos gustos culposos y no me digan que Fey no estaban en ellos]


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