Malditos
No cariño, esta vez es verdad que no eres tú, soy yo.

No son excusas, no es una mentira, soy yo.
Yo, la de ausente sentimientos, la de escasas palabras, la desvalida de emociones que se arrastra a tus brazos en busca de consuelo.
Maldita sea la hora en que te conocí, maldito el instante en el que vi tus ojos, maldita tu puta barba bien perfilada, tus ojos malditos al cuadrado, tu sonrisa de galán de culebrón, tus ojos malditos al cubo, tus brazos, maldito tu olor, tu aliento, tus inseguridades,
tus ojos al infinito.
Maldito el segundo en que no di marcha atrás.
Sigues en ese pedestal, sigues siendo el que todo lo puede,
un sueño demasiado bueno para ser soñado dos veces.
Y ahora no duermo por escribirte, no sueño por pensarte y no vivo por la melancolía que me carcome hasta los poros de la piel.
Apareciste, sí, apareciste y maldigo cada instante que pasé contigo adorando hasta tu respiración.
