To pa mí
No me he permitido sufrir todo lo que sufro.
Normalmente es una muy buena cosa tener recursos para no sufrir. Para canalizar, analizar pensamientos e impulsos, darles tiempo.
Pero no.
Se me estaba yendo totalmente la olla.
Estaba empezando a vivir una vida normal y por debajo seguían los monstruos.
Hablaba con la gente de cosas y reíamos. Y escuchaba musiquei y todo guay. Pero ver una foto o recordar algo y PLAM, bloqueo. Ese es el problema gordo. ¿Y eso por qué? Porque vivía dos vidas: la del duelo y la “normal”. Y no se pueden vivir dos vidas así que, hostia mierda, voy a repescar todo este sufrimiento que estoy dejando con un punto de libro paluego y me pongo. Voy a darle a todo el espacio que me pida. Si no, es huir para adelante.
Que si tengo cosas no resueltas de ANTES de Paula. Que si tengo cosas de DURANTE. Y, por supuesto, que si tengo cosas que me trastocan de la muerte ahora es el maldito momento de BOUM tirarme a la piscina.
¿Por qué tanta serenidad? A la mierda, no soy un monje budista. Los razonamientos molan y me estoy ayudando, sí, pero se me enquistan las lágrimas. Nunca he dicho “no puedo vivir sin Paula” o por lo menos “no QUIERO vivir sin Paula” o algo así absurdo y extremadamente pesimista que dejaría a todo el mundo perplejo algo así como “nunca podré ser feliz, mi vida es una mierdaaaaaaaa”. ¿A quién necesito aparentarle una mierda?
Que vale, ok, no tiene ningún sentido todo esto pero la vida no solo es buscar razones. Es raro que no haya algún momento de puro descontrol loquísimo. Que no haya roto nada gritando. Joder ahora me percato de esto y es muy loco. La vida también puede tener mucho sufrimiento joder. ¿Por qué no lo dejo existir? El miedo lo único que me hace es no vivir mi vida.
Si quiero vivir y la vida trae sufrimiento: SEA.
