Acciones coordinadas para un futuro sustentable. El rol de Alimento Para Todos.

Hace setenta y un años representantes de cuarenta y dos países se reunieron en Quebec debido a la preocupación generalizada acerca del hambre, la malnutrición y el sistema de alimentos mundial. El 16 de octubre de 1945 estos representantes decidieron que era necesario crear un organismo para combatir los problemas relacionados con la alimentación en el mundo, ese día se creó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

A partir de ese momento, cada año se celebra el Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre. Se organizan eventos alrededor del mundo que promueven acciones para garantizar la seguridad alimentaria para toda la población.

Este año, sin falta, se llevó a cabo la jornada de eventos y actividades programadas con énfasis en el tema “El clima está cambiando. La comida y la agricultura deben cambiar también.”

El panorama actual

Hoy en día, una de cada nueve personas sufre de hambre crónica, eso significa casi ochocientos millones de personas de acuerdo a la FAO (por sus siglas en inglés). El sistema de alimentos debe proveer a siete mil millones de personas y si bien se está produciendo la suficiente cantidad de alimentos para hacerlo, aún quedan muchos retos para asegurarnos de que suficiente comida llegue a todos los hogares y de que los sistemas de alimentos sean sostenibles.

El hambre, especialmente en los infantes, supone grandes costos financieros para países enteros al generar pérdidas económicas a largo plazo, degradación ambiental e inquietud social y política. Se estima que la población mundial aumentará hacia el año 2050 hasta los nueve mil seiscientos millones de habitantes. La mayor parte de éste incremento provendrá de países en desarrollo y con base en lo anterior se proyecta que el número de personas con inseguridad alimentaria podría alcanzar los dos mil millones. Mientras tanto, existen mil cuatrocientos millones de personas viviendo con menos de $1.90 USD al día, lo que no les permite obtener suficiente alimento para sus familias, sin embargo, es importante mencionar que la mitad de ellos se encuentran áreas rurales y dependen de la agricultura para su subsistencia.

En el contexto del cambio climático, muchos de los pequeños productores de comida (pescadores, agricultores, ganaderos) del mundo están siendo afectados de forma significativa por el incremento de la temperatura y los desastres naturales. Estos desastres son exacerbados por la crisis climática e incrementan en frecuencia e intensidad, así, sin lograr llevar a cabo acciones para generar resiliencia, muchos de estos pobladores vulnerables encaran dificultades para obtener suficiente comida e ingresos para alimentarse a sí mismos y a sus familias. Al mismo tiempo, de forma global, el cambio climático amenaza la estabilidad del precio de los alimentos. Condiciones extremas tales como sequías o inundaciones pueden resultar en un significante decremento de las cosechas más importantes (maíz, trigo, arroz y soya).

Otro de los principales problemas que enfrenta la población es la pérdida y desperdicio de alimentos, mientras los productores tienen dificultades para generar suficiente alimento, más de un tercio de toda la comida producida en el mundo se pierde o se desperdicia, esto suma aproximadamente mil trescientos millones de toneladas de comida anualmente, lo que sería suficiente para alimentar a los ochocientos millones de pobladores con hambre y desnutrición en el planeta. Lo anterior representa una oportunidad sin aprovechar para mejorar los niveles de seguridad alimentaria y nutrición de forma global.

Al llevar comida a aquellos que la necesitan, especialmente a los niños, y al fortalecer la resiliencia de nuestro entorno productivo, podemos participar colectivamente en acciones que mejoren la seguridad alimentaria de la población. Desde esta perspectiva, una de las prioridades debe ser combatir el desperdicio de comida, es por eso que diferentes organizaciones han decidido encarar el problema de la alimentación.

En países en desarrollo como México, una proporción significativa de la producción total de alimentos se deteriora antes de llegar a los mercados. La falta de inversión en el procesamiento y almacenamiento de los productos impide que se pueda reducir significativamente dicha pérdida.

Ante este panorama, la FAO apoya a cuarenta y siete países en el área de pérdida y desperdicio de alimentos, ofreciendo ayuda técnica y promueve la cooperación entre organizaciones nacionales y regionales, así como alianzas con entidades públicas y privadas para reducir el desperdicio.

Hacia el mejoramiento de las condiciones alimenticias

El rol de los bancos de alimentos dentro del proceso para mejorar la cadena de suministro de alimentos y reducir el hambre crónica es de gran importancia. En el caso específico de Alimento Para Todos, I.A.P. nos esforzamos por llenar la brecha que existe entre el conjunto de productores, consumidores y vendedores y la población en inseguridad alimentaria, por lo que enfocamos nuestros esfuerzos en el acopio, selección y distribución de alimentos para acercarlo al segmento de la población que más lo necesita a través de un modelo integral de atención alimentaria.

Sin embargo, los consumidores también juegan un rol importante en la reducción del fenómeno de pérdida y desperdicio de comida. Algunas recomendaciones incluyen la disminución del consumo de carnes, fijándose como hábito tener una comida basada en vegetales a la semana, también destaca el hábito de obtener productos de empresas y vendedores comprometidos con reducir el impacto ecológico de sus procesos y disminuir el desperdicio.

Repetir datos y estadísticas no resuelve el problema, sin embargo, apreciar la relación que tiene nuestra comida con el cambio climático nos puede ayudar a tomar mejores decisiones. Hasta el momento se ha hecho cada vez más claro que nuestro sistema de alimentos tal y como está puede tener efectos negativos para todos, las buenas noticias son que con acciones coordinadas podemos revertir el camino para lograr un futuro sustentable.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.