De un fiordo, el expediente digital y mi prejubilación

Valencia (capital) se ha incorporado a lo que no se si llamar expediente digital hace semana y media, que es más o menos el tiempo que los Noruegos han tardado en el intento de echarle el muerto, que no los hubo, a NAVANTIA (España) del hundimiento de la fragata KNM Helge Ingstad, que tuvo un encontronazo desagradable en un fiordo con un petrolero el día 8 de noviembre de 2018.

Después de leer varias opiniones en Blogs y páginas técnicas, porque de ingeniería naval ando bastante escaso, no así de paloteo estadístico: (i) se ignora la razón por la que la fragata noruega navegaba a velocidad de Fórmula 1 en un fiordo; (ii) nadie ha explicado qué estaban haciendo los oficiales al mando, ni porque se abandonó el buque cuando aún conservaba flotabilidad dejando puertas abiertas; (iii) los remolcadores empujaron el barco con las famosas puertas abiertas, con lo que la estanqueidad se fue para Ferrol (lugar de construcción) y emplearon cables de acero en lugar de cadenas, colaborando en el hundimiento y, por último (iv) NAVANTIA, la constructora se ofreció desde que se tuvo conocimiento del accidente para colaborar en la recuperación del barco.

Y ¿a qué tanta prisa para lanzarse contra NAVANTIA? o mejor dicho ¿a qué viene este discurso marinero y qué tiene que ver con la administración de justicia española? Permitan que les de otros dos elementos de juicio: el año pasado la Armada Norteamericana sufrió cinco colisiones en el Pacífico y, el Reino Unido, Australia y Canadá han sacado a concurso la renovación de parte de sus flotas y en los tres casos han ganado empresas británicas (la adjudicación canadiense ya está en los tribunales). Colisiones y contratos millonarios con muchísima tecnología de doble uso y puestos de trabajo, muchos, al ladrillo.

Vuelvo ahora a Valencia (capital) y a su expediente de lo que sea porque cuando la semana pasada metieron a los Mercantiles y pidieron pista, el portafirmas se colgó. Supongo que dos días no serán nada en el avance de la humanidad, pero a mi tanta espontaneidad me aboca sin solución de continuidad a lo que debiera ser nuestro proyecto estrella: la prejubilación a partir de los cincuenta y cinco años. Y doble otrosí digo que justifica sin duda alguna la medida: el rejuvenecimiento de las plantillas y el cobro de alguna pensión, habida cuenta ese curioso sistema de reparto español que siempre beneficia a quien no cotiza y luego se queja mucho.

El estupendo cambio de rumbo, propio de la fragata Noruega y de quién sabe qué es lo que hizo en el puente de mando, -si es que había alguien haciendo algo más que mirar una pantalla con luces led- tiene mucho que ver con la imposibilidad real de una solución técnica en el famoso expediente judicial digital (sic y sic) porque depende de otra política, pero con una salvedad: dentro de un par de años o quizá menos los norteamericanos (seguro, porque ya han empapelado a un almirante y tres oficiales) y los noruegos (no lo estoy tanto) habrán llevado ante los tribunales a los responsables que hayan identificado, mientras que nosotros seguiremos tirando el dinero en programas, aplicaciones y no sé qué otra cosa para mayor gloria de nadie sabe quién.

¿Nadie sabe quién? No es una hipérbole, es una mentira y del tamaño de un trasatlántico y, aunque la comparación no sea la apropiada, no suscita dudas que alguien debería comenzar a rendir cuentas de lo que hace, o no hace con los fondos públicos, porque eso de la necesidad de más medios materiales y de más inversiones y de más, de más, está muy bien, pero llevamos años y años telematizando todo lo telematizable y ofimatizando todo lo ofimatizable y ahora resulta que seguimos con el fax, el teléfono y el correo, sea o no electrónico para comunicarnos con otras Comunidades Autónomas; el programa o la aplicación o como se llame, no tiene ningún sistema automático de alarma y todo hay que buscarlo para encontrarlo y, por último, hay que entrar y salir de tres sitios o pantallas para poder trabajar, con otras dos de propina: la del Punto Neutro Judicial y la de la Cuenta de Consignaciones.

Y ya puestos y como a quien debiera importarle esto, le trae más a cuento leer los libros de historia boca abajo o inventársela, originar problemas, convertir debates en peleas y provocar enfrentamientos, sea del colorín, de la cultura y, del sentimiento que sea y uno va estando mayor para tanta insensatez (la palabra empieza realmente por g o por j,pero lo dejo a su imaginación) y la promoción profesional brilla por su ausencia dado que en la actualidad son, salvo excepciones, términos incompatibles (la promoción y la profesionalidad, entiéndase), no sé por qué no pueden dedicarse unos miles de euros de esos que como son de todos, no son de nadie, a prejubilaciones (en particular la de quien suscribe) y que los que vengan detrás disfruten del art. 24 CE, protejan los derechos de los ciudadanos y de las ciudadanas (sin ninguna obligación, faltaría) y necesiten seis pantallas con luces led compradas en un mercadillo para una diligencia de ordenación de tres líneas.

De momento los noruegos y sus altavoces británicos guardan silencio, pero da mucho que pensar los ataques que ha sufrido NAVANTIA desde el primer minuto y terror que los habituales saltimbanquis que conocemos en Justicia ocupando puestos y, volviendo a ellos, se involucren en este asunto. Y de hecho ha sido la ARMADA la primera en contradecir las acusaciones de los noruegos, con lo que algo de esperanza todavía me queda.


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