Jueves de cervezas y zorros cuidando a gallinas.

Jueves de cervezas con gente de orden, incluyendo al dueño del local y a los camareros y, me entero que las inversiones en la FORD de Valencia no solo se han parado, sino que hasta la futura producción del KUGA pudiera replantearse; frenazo que también afecta a una empresa de ingeniería en Barcelona que trabaja para casi todas las multinacionales del automóvil y vaya usted a saber a cuantos proyectos más. Mejor dicho, no lo quiero saber.

Y no lo quiero saber porque como ya dije en otra ocasión, en Valencia el partido que sacó el 18,15% del porcentaje de voto y al que el Partido Socialista regaló la Consejería de educación anda empeñado contra las guarderías, los colegios concertados y el castellano. El Alcalde de la capital, de la misma cuerda, unos días tira contra El Corte Inglés; otros contra la Iglesia Católica y los Reyes Magos; cuando descansa de la bicicleta monta algún jaleo con las Fallas y, últimamente le ha dado con el cambio del nombre de las calles. De la bandera española ni escribo, porque como dijo algún otro Prócer de esta nación es un asunto discutido y discutible.

No sé sí la nueva política consiste en esto (les recuerdo que quien suscribe votó corrupción) pero me reconocerán que regalar los ministerios de Economía, Defensa, Educación, Justicia, Interior y el de Plurinacionalidad a colectivos, mareas, organizaciones o lo que sean, independentistas y financiados por democracias tan reconocidas como Venezuela o Irán tiene su aquel. Sabido es que poner zorros cuidando gallinas es lo que hace cualquier granjero que se precie y ello suponiendo, además, que los zorros no roben al granjero después de comerse a las gallinas, lo que en España admite siempre prueba en contrario y, más cuando se ha vivido siempre de la subvención pública. O sea, de la famosa pólvora del Rey.

Así que dejando al margen el pequeño detalle que tanto el Jefe del Partido Popular como el del Partido Socialista de Aquí (lo de Español depende de la taifa en cada uno pague sus impuestos) deberían haberse ido a su casa la noche de las elecciones generales por sus brillantes resultados electorales, parece evidente que la inmensa mayoría del electorado quiere trabajar, tener una educación despolitizada, echar uno o varios polvos — según sea la edad, la capacidad y el permiso de la parienta — , morirse con dignidad y que no le vayan tocando los símbolos, ni las narices.

No debe ser tan difícil ponerse de acuerdo sobre esos extremos incluso para los líderes que nos han tocado en suerte o en desgracia y de paso, hasta podría aplicarse la ley a presidentes y ex presidentes de Comunidades Autónomas cuando además de llevárselo y saltarse varios ordenamientos a la torera, se ríen de uno.