La hipoteca y su reclamación judicial (Edit. La Ley 2018)

Pero ¿era tan mala la ejecución hipotecaria? Disculpen la pregunta porque encubre un juicio nada apropiado sobre la moral que ni tan siquiera merecería respuesta, aunque ya les digo que no; la ejecución hipotecaria como herramienta era buena, muy buena para su función, esto es, para la protección de la garantía real, cuestión distinta fue que esta hubiera dejado de ser tal y se transformara en un índice económico más. El problema no estaba en el proceso, en la realización y sin embargo todas las quejas se centraron en aquel y en esta y, con ese panorama y ante la inacción y el desconocimiento del legislador, los órganos judiciales acudieron al Tribunal de Justicia de la Unión Europea y al Tribunal Supremo y, de momento esta es la última etapa de una carrera que no parece tener fin. No hemos logrado con ello ni una mejora del proceso, ni una mayor seguridad jurídica y lejos de ello se han multiplicado los criterios interpretativos y, lo que no suscitaba dudas provoca ahora toda suerte de interrogantes.

Esa es la perspectiva con la que se aborda este trabajo. La hipoteca inmobiliaria desde el mostrador de un juzgado, con miradas por el retrovisor a los Notarios y a los Registros de la Propiedad, porque tienen bastante que ver en la dificultad de vender los inmuebles fuera de la subasta judicial.

Pero no solo se exponen los problemas que tenemos en la práctica, sino que se dan soluciones o, mejor dicho, nuevas interpretaciones a nuestro ordenamiento, porque con la legislación actual, las reformas del año 2015 y los sucesivos pronunciamientos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal Supremo no solo la ejecución hipotecaria ha dejado de ser una vía privilegiada para el acreedor, sino que debería evitarse que el malbaratamiento de la garantía real conllevase una deuda perpetua para el deudor.

Cuando corregí por última vez este manual eran diez las ejecuciones hipotecarias que se habían despachado en mi Juzgado, empero se habían registrado el doble de procesos declarativos ordinarios solicitando la resolución del préstamo por aplicación del art. 1124 CC y, es probable que estos no solo sean más rápidos que aquellas, sino que quizá acaben con todo el patrimonio del ejecutado al no haber límite alguno que lo impida (recuerde en lector que hablamos de una ejecución de título judicial) y si esto es así no parece que la famosa protección al consumidor y al ejecutado para evitar el malbaratamiento de sus bienes haya tenido ningún éxito, más bien al contrario.

Así que si les digo la verdad la ejecución hipotecaria no era tan mala y a buen seguro lo comprobaremos con el paso del tiempo.

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