Despedidas

Lo admito, ya no me causa mucha emoción decir las frases “Cuídate” “Buen viaje” “Nos vemos pronto” “Esperame por allá” y todas sus variaciones.

Me acostumbré. Soy parte de una generación en la que una de las fotos más populares está acompañada de una obra de arte que casualmente adorna un aeropuerto.

No se cuántas veces me he despedido ya.

Ni cuántas veces me he sentido triste o indiferente al respecto.

Pero recientemente, algo me hizo cambiar mi perspectiva. Estaba conversando con un amigo cuando él decidió enviarme un clip de un episodio de la serie “How I Met your Mother” en ese clip, uno de los personajes, Lily, le dice a Ted que si se va a despedir de algo o alguien es mejor que sea de algo negativo.

Lo bueno nunca se va

Tal y como le dijo Lily a Ted, es mejor despedirnos de aquellas cosas que no deseamos que se repitan en nuestra vida: las malas relaciones, la tristeza, la incertidumbre y el fracaso.

Pero decirle adiós a algo que se ama no tiene sentido, a menos que esto en particular ya no pueda estar más nunca con nosotros, y lo mismo aplica a las personas.

Despedirme de mis amigos o familiares no ha sido algo fácil de hacer, en especial cuando a veces siento que miro a mi alrededor y siento que soy la última persona que queda en un cuarto que antes solía estar lleno de gente.

Pero jamás le he dicho adiós al cariño, apoyo, paciencia y muchas otras virtudes que puedo tener hacia aquellos que realmente estimo, y me gusta pensar que ellos tampoco se han despedido de eso.

Quizás no había espacio para mí en sus maletas, pero sé que en su mente y en su corazón si pueden llevarme.

No hay que detestar las despedidas, después de todo, en algunas ocasiones abren las puertas a nuevos encuentros.

La realidad es que el mundo es demasiado grande y la vida demasiado corta como para no tomar riesgos y empezar nuevas aventuras en otros destinos.

Yo mientras tanto, hago tiempo mientras me llaman a mi puerta de embarque.

Quisiera disculparme con cualquier persona a quién no le dije adiós antes de que partiera, es muy probable que me haya enterado cuando ya era algo tarde para hacerlo. Asimismo, me disculpo con quién haya partido y pudo pensar que no estaba triste. Honestamente lo estaba, pero mi felicidad por tus nuevas aventuras y el aprendizaje era mayor que la tristeza que a mi me causaba el ya no verte tan seguido.

Ya hace bastante que no me emociona decir adiós, porque aprendí que como dijo un sabio una vez es mejor decir:

Hasta la próxima vez que podamos encontrarnos.