Parecido a un encuentro

Yo era la persona que te adoraba en silencio.
No me di cuenta, pero empecé a verte cuando no hallaba como tomar las clases en serio, y fue ahí cuando comencé a notar cosas que al principio di por sentadas

Me enamoré de tus saludos, que no eran exclusivos para mi, porque me enseñaron lo educada que eres.

Tus órdenes y reclamos constantes dibujaron sonrisas en mis ojos, aún y cuando tú estabas molesta. Fue ahí cuando observé tu determinación y constancia, y lo hermosa que te veías incluso cuando el estrés era tu acompañante silencioso.

Tu perfeccionismo me asustó, porque temí que pudieras creer que nadie sería capaz de adorar esa cualidad tuya

Quizás nunca me viste más allá de una interacción casual y mundana, al fin y al cabo yo era quien pasaba gran parte de su tiempo escuchando música y escribiendo en una libreta negra. Yo tampoco hice mayores esfuerzos por interactuar contigo, por conocerte mejor.

A veces ver desde lejos es más sencillo.

No he borrado tu dirección de correo electrónico, porque quizás algún día volveremos a hablar, pero es más un recordatorio de lo que fue conocerte

De vez en cuando creo verte en la calle, pero siempre estoy equivocada. 
Me doy cuenta que ya olvidé tu rostro, tu voz y tus gestos, pero no puedo olvidar la chispa de alegría que me hiciste sentir.

Quizás es mejor así.

A lo mejor yo debía admirarte desde lejos, pero eso no impide que observe a alguna que otra persona mientras pierdo el tiempo bebiendo café, escribiendo sobre todo, incluso sobre ti.

A veces una ciudad deja de ser pequeña cuando quieres toparte con alguien. 
Y a veces lo más parecido a un encuentro debe quedarse en el pasado.