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Creo que hay una serie de conceptos mezclados en lo que expones que distorsionan lo que te planteo: un fotógrafo profesional cobra y no es terrible que lo haga. Tampoco es denigrante que alguien con pericia, capacidad y talento subsista de lo que hace. Con la fotografía ocurre de la misma manera: Un fotógrafo trabaja en lo que se preparó y lo hace porque trabajó a conciencia para crear las condiciones necesarias para ofrecer su arte como medio de expresión concreto de ideas y conclusiones visuales.

El fotoperiodismo es el género más difundido y quizás más conocido de la fotografía por una razón sencilla, evidente y obvia: Fue el primero en nacer y ser reconocido como un lenguaje autónomo de una ciencia/arte recién nacida. La fotografía fue concebida primero como experimento y en segundo lugar, como documentación inmediata de la realidad. Y el fotoperiodismo, con su capacidad narrativa de espacios y escenas, creó percepciones concluyentes sobre la vida y hechos históricos que lo hicieron parte de la noción de la historia actual. No se trata de infravalorar cualquier otra manifestación fotográfica, sino de asumir que como hecho relevante, la fotografía cumplió (cumple) un papel y se comprende a través de ese reflejo de la realidad.

Por tanto, se puede ser profesional y ser fotoperiodista, como se puede ser aficionado y artista. O profesional o surrealista y otras cientos de combinaciones que hablan sobre la flexibilidad de la fotografía para reflejar opiniones e ideas. Y sobre todo, para construir lenguajes y discursos concretos basados en su reflexión de la realidad.

Con respecto a lo que comentas, una fotografía no es buena o mala según su revelado o sus problemas compositivos: se trata de concepto. Porque una fotografía es mucho más que un encuadre y creo que conviene recordar eso de vez en cuando.

Saludos y con esto, cierro el debate, al menos por mi parte.

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