Compré el libro “Destroza este diario” de Keri Smith en un impulso. Uno que supuse bastante inútil por cierto, porque aunque conocía la historia sobre el proyecto del Libro creativo (O mejor dicho, el libro que abre sus páginas para crear) por mucho tiempo estuve segura se trataba de una especie de trampa bondadosa. Un truco de mercadotecnia de esos que abundan tanto últimamente en el mundo editorial. Pero finalmente, la curiosidad — pura y dura — tuvo más peso que mis naturales prejuicios. Y ahora lo agradezco, porque la experiencia creativa, constructiva y sobre todo, profundamente sensorial que me brindó el libro me hizo cuestionarme sobre la imaginación pero sobre todo, lo significativo de la libertad creativa.
Para quienes no conocen el libro (¿Que esperan para investigar?) “Destroza este diario” es un experimento visual de la ilustradora Keri Smith, que supone elaborar, página tras página, una extraña experiencia creativa. Se le ha llamado “lectura subversiva” y también, una visión renovada de lo que es la interacción entre el lector y el producto editorial. Pero más allá de eso, “Destroza este diario” es una aventura. Un acercamiento a ese yo infantil y profundamente esencial, que su propuesta descubre. Y es que “Destroza este diario” insiste en mostrar el proceso creativo, no como una visión elaborada sobre la expresión estética, sino como algo más cercano, accesible y sobre todo individual. Cada página, abre una posibilidad y sobre todo, una manera de elaborar las ideas estéticas — o lo que en definitiva, asumimos como arte — a través de un ejercicio diario. Una interpretación de lo que hacemos — como creadores, como artistas e incluso, como simple curiosos — para brindar a nuestro punto vista sobre el arte, verdadero sentido.
Quizás, lo que hace extraordinario “destroza este diario” sea que su sencillez: el libro apela a unas cuantas preguntas básicas sobre nuestra percepción del arte ¿Por qué creamos? ¿Qué consideramos creación? y aún más elemental, sintetiza esa idea integral que define una concepción del arte mucho más intima. El arte como parte de nuestra vida. El gran triunfo de la propuesta reside sin duda, en brindar la oportunidad — incluso al más descreído — de contemplar el mundo artístico desde una perspectiva absolutamente personal y sobre todo, como parte de la rutina diaria. Un acercamiento casi infantil al lenguaje creador.
Tomo el libro con torpeza. La página que abro me invita — casi como un saludo -a comenzar ese juego incensante de crear y mirar el mundo con asombro. Y lo hago, con la confianza simple de quien cree que el arte es una forma de libertad y quizás la más intima de todas las sonrisas.
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