Cultivo de garbanzo: Cómo enfrentar la campaña 2018

Desde 2010 viene creciendo la siembra del Garbanzo en Argentina. Según datos del Ministerio de Agroindustria de la Nación, ese año se implantaron 43.000 hectáreas y el año pasado se superaron las 86.000 hectáreas. En el siguiente informe se tratarán las claves para adaptar los sistemas actuales de producción y aprovechar el manejo del agua eficientemente.

En la actualidad el Garbanzo es una de las principales alternativas invernales al Trigo en el NOA y centro del país, con una concentración del 70 por ciento en el norte de Córdoba. Las exportaciones de garbanzo crecieron a un ritmo impresionante del 43 por ciento anual, en promedio, según datos de la Fundación Mediterránea. Para el éxito de la campaña se necesitan al menos 200 milímetros de lluvia acumulados, cuando se cierra la ventana de siembra, para que “valga la pena” la inversión necesaria para implantar el cultivo.

Principales provincias productoras de Garbanzo de la Argentina.

Pero si bien uno de los factores más influyentes en el rendimiento del cultivo es el aporte hídrico, obtener una buena producción no solo depende del agua acumulada en la siembra (AUI). Para obtener buenos rendimientos el cultivo requiere de riego calculado, preciso, con información calificada para lograr una gestión eficaz. El problema a resolver es comprender el funcionamiento del riego, hay que saber exactamente cuántos milímetros aplicar y el momento exacto para realizarlo.

Claves para una campaña exitosa

Existen dos etapas en el desarrollo del cultivo en las que se debe suministrar riego para lograr maximizar los rendimientos:

  • Previo a la siembra (llenado del perfil)
  • En el periodo crítico del cultivo

Antes de sembrar es imprescindible realizar mediciones de agua inicial para calcular los milímetros necesarios que se aplicarán, a su vez se debe evitar regar en pleno periodo vegetativo ya que genera gastos innecesarios que afectan la producción futura.

El dato importante. El riego se debe retomar recién en el llenado de grano y cuando el porcentaje de agua útil esté por debajo del 50 por ciento. Realizando mediciones precisas de la humedad en el ciclo se puede detectar la necesidad de aplicar láminas en esta etapa. Este proceso permitirá hacer un excelente manejo del riego calculado y preciso en cada fase del cultivo maximizando el rendimiento por milímetro de agua aplicado.

Momentos de aplicación de riego según fenología del cultivo.

Caso de estudio

A continuación se describen los factores más importantes a tener en cuenta para realizar un correcto manejo del agua en el cultivo. Para el análisis se utilizaron 38 balances hídricos de Garbanzo del año 2016 y 2017. Estos incluyen 13 establecimientos diferentes bajo riego de las diferentes zonas productivas del País.

El consumo de agua del Garbanzo

En la campaña 2017 se observó un menor consumo de agua, posiblemente por causa de las heladas como un factor climático determinante, las cuales limitaron el crecimiento del cultivo.

Evapotranspiración Real (ETR mm) del cultivo de Garbanzo para las campañas 2016 y 2017.

El garbanzo consume en promedio entre 350 a 450 milímetros de agua por ciclo. Si bien sus requerimientos son menores que otros cultivos invernales, la demanda aumenta en el periodo reproductivo, por este motivo es fundamental medir los consumos por etapas, para saber en qué momento iniciar el riego.

Porcentaje de agua promedio aplicada según etapa fenológica del cultivo para las campañas 2016 y 2017.

El garbanzo requiere de 200 a 300 milímetros de agua acumulados en la siembra para poder desarrollarse hasta el periodo reproductivo. Para evitar riegos innecesarios, que solo llevaran a generar estructuras vegetativas disminuyendo el rendimiento, se debe medir el AUI antes de comenzar a regar.

El porcentaje del consumo cubierto con riego habitualmente es del 20 al 40 por ciento. Como se dijo en el párrafo anterior, el resto es cubierto por el AUI al momento de la siembra y por las escasas precipitaciones invernales.

Porcentaje del consumo del cultivo cubierto por el aporte de riego para las campañas 2016 y 2017.

La cantidad de agua aplicada con riego depende principalmente del AUI que posea el lote al momento de la siembra.

Riego promedio (mm) aplicado al cultivo de Garbanzo para las campañas 2016 y 2017.

En el año 2017 los perfiles comenzaron más cargados, por este motivo se pudo reducir la cantidad de agua aplicada al cultivo.

Agua Útil Inicial promedio (AUI mm) de lotes de Garbanzo para las campañas 2016 y 2017.

La producción del Garbanzo por milímetro de agua

El riego es uno de los principales costos del cultivo, al mismo tiempo uno de los factores claves para disminuirlos es maximizar el uso del agua aplicada. Para esto es necesario conocer cuánto produce el cultivo por cada milímetro de agua que consume (EUA).

Eficiencia en el uso de agua (EUA Kg/mm) promedio de cultivos de Garbanzo para las campañas 2016 y 2017.

La eficiencia en el uso del agua del garbanzo ronda alrededor de los 9 kilos por milímetros de agua. Esto significa que aprovecha mucho mejor el recurso hídrico que las otras alternativas invernales. Para obtener la mayor ventaja del cultivo hay que aumentar la eficiencia al máximo del riego logrando que produzca con la menor cantidad de agua posible.

Eficiencia en el uso de agua de 6 lotes diferentes del Centro Norte de Córdoba para la campaña 2017.

El rendimiento del riego vs secano

El aumento del rendimiento promedio en lotes bajo riego fue del 126 por ciento para la campaña 2016 y de 213 por ciento para la 2017. En años con condiciones ambientales desfavorables la diferencia se amplía enormemente.

Se podría decir que el valor de riego no sólo está en maximizar los rindes si no en la estabilidad que le aporta al sistema. Los rendimientos del cultivo bajo riego de los últimos 10 años variaron solo un 14 por ciento en riego, contra un 41 por ciento en lotes de secano.

Rendimiento promedio de Garbanzo año 2016 y 2017 en lotes bajo riego vs. secano.

Con el escenario actual de bajos perfiles de humedad, será imposible sembrar en secano, inclusive con riego los márgenes serán muy reducidos. Sin dudas la clave está en aumentar la eficiencia de cada milímetro de agua aplicado, para eso hay que saber cuánto recurso hídrico requiere el cultivo, cómo se deberá aplicar, y los mejores momentos para realizarlo.

Por último hay que destacar que el garbanzo se ha convertido en un factor de desarrollo económico y en uno de los grandes cultivos invernales. En consecuencia, el manejo correcto del sistema de riego fomentará una significativa baja de costos y aumento en los ingresos, es decir, generar la mayor producción posible por milímetro de agua aplicada.