Uso del Balance Hídrico para medir la humedad del suelo

Calcular el agua que necesitan los cultivos es esencial para minimizar el impacto ambiental y contribuir a maximizar los rindes. Para lograr la mayor eficiencia de este recurso y conocer cuándo y cuánto regar existen diferentes alternativas, una de ellas es realizar un balance hídrico (BH).

Un BH resulta de la diferencia entre la cantidad de agua que ingresa y que egresa en el suelo, en un determinado período de tiempo. En otros términos, funciona como un sistema contable del agua en el suelo y, en tanto, el resultado puede ser positivo o negativo, entregando a cada productor la información necesaria para tomar las decisiones justas y evitar así el exceso o deficiencia en la aplicación del recurso.

Las principales fuentes de agua para las raíces provienen de las precipitaciones, riego, napas freáticas y escurrimiento de agua desde zonas más elevadas. En tanto las causas del egreso son la evaporación a través de la superficie del suelo, la transpiración del cultivo y la percolación profunda, es decir el agua que se infiltra por debajo de la zona de raíces.

Los procesos de evaporación y transpiración del cultivo son difíciles de cuantificar de manera separada ya que ocurren simultáneamente, por lo que se hace referencia al proceso de evapotranspiración (ET).

En el modelo propuesto por Kilimo, el Balance Hídrico o contenido hídrico para cada lote funciona de la siguiente manera:

Fuente: Elaboración propia

En un estado inicial, se realiza una caracterización del suelo y se determinan las constantes hídricas y el agua útil de cada lote. A ese estado inicial se resta la evapotranspiración real del cultivo (ETc), es decir la evaporación de agua del suelo y la transpiración real del cultivo en las condiciones actuales de cobertura de cada lote en particular (FAO 1990).

Una vez calculada la pérdida de agua, que resulta de la diferencia del estado inicial menos la evapotranspiración real del cultivo, se suma al sistema la cantidad de lluvia caída y el riego aplicado en cada lote, obteniendo así los resultados de agua útil para dar las recomendaciones exactas día a día y elegir la mejor estrategia de riego.

¿Cómo se estima el consumo hídrico diario? A partir del cálculo de la evapotranspiración real que se obtiene de la siguiente manera: ETc= ETo * Kc.

Fuente: Elaboración propia

La evapotranspiración potencial (ETo) es la pérdida de humedad que sufre el suelo por evaporación, más la pérdida de agua por transpiración del cultivo en condiciones de cobertura ideales. Los datos para calcular la ETo se obtienen de grandes volúmenes de datos climáticos provenientes de redes de estaciones meteorológicas ubicadas en todo el país.

Kilimo, utiliza un método propio de cálculo de Kc ajustado para cada lote particular y evoluciona siguiendo a la perfección la curva de consumo de cultivo. Este Kc se obtiene a partir de imágenes satelitales que proveen datos de índice verde (NDVI) de cada lote y una ecuación que tiene en cuenta la fenología del cultivo, los grados días y otras variables.

El Kc propuesto por Kilimo para obtener la ETR, obtiene mejores resultados que la Tabla Kc propuesta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Gráfico 1. Fuente: Elaboración propia

Como muestra el gráfico 1, el Kc propuesto por la FAO empieza en su estado inicial en 0,5, mientras que el propuesto por Kilimo empieza, en los lotes 1 y 2, entre 0 y 0,25. Es decir que, comparando ambos Kc, el propuesto por la FAO comienza siendo más alto, por lo tanto el consumo inicial será mayor. Esto indica que se utilizará más cantidad de agua de la que el cultivo en realidad necesita.

Por lo tanto, se puede decir que el Kc afecta directamente la ETo y en consecuencia, en la cantidad de agua que necesita el cultivo, es por esto que cuanto más preciso sea el valor que se conoce, más exacto será el consumo del cultivo permitiendo ahorrar agua, energía y costos extras en riego.

En conclusión, conocer la humedad del suelo a través del uso del balance hídrico, permite optimizar la utilización del agua y suplir las necesidades hídricas de cada cultivo evitando el aumento del impacto ambiental y los costos de producción como así también la reducción del rendimiento del cultivo. De esta manera, se evita el consumo innecesario, tanto de recursos económicos como hídricos, beneficiando al productor y promoviendo la sustentabilidad del ambiente.

Bibliografía:

- FAO Riego y Drenaje 56, 1990. Evapotranspiración del cultivo. Guía para la determinación de los requerimientos de agua de los cultivos.

- Gil, Rodolfo C. “El agua del suelo”. (2017). VIII Curso Taller para profesionales sobre riego suplementario en la provincia de Córdoba”, 1, 43- 48.

- Payero, José O. “Uso del balance hídrico para la programación del riego”.(2016) 5ª Reunión Internacional de Riego “Uso eficiente del agua para riego”, 1,1.