Cuando las “cosas de niños” acaban dejando heridas de por vida…

Pegé

Fue solo un comentario, un “¿qué tal están tus antiguos compañeros de clase?” sin maldad y con buenas intenciones, un comentario completamente trivial para tanta gente y, sin embargo, me dejó con las tripas revueltas todo el día. En ocasiones es simplemente una frase la que consigue encender las alarmas y recordarte cosas que aun diez años después te provocan un malestar, un pequeño retortijón que logró pasar desapercibido para todos, menos para mí.

Cuando hablamos de “bullying” o acoso escolar siempre pensamos en las mismas imágenes, en el prototipo de maltratador, el malote de la clase, esa persona que no tiene futuro… pero ¿qué pasaría si no fuera así? ¿Qué pasaría si nos paráramos a pensar que esa persona puede ser cualquiera? Porque mucho me temo que es así; cualquiera puede ser el culpable. No existe un prototipo de acosador.

En mi caso fue una de las personas más brillantes del curso, la más sociable y popular, alguien de quien ningún profesor desconfiaría. Empezó como una de tantas otras cosas, como una pequeña tontería, un desgaste que duraría año y medio en el que poco a poco, mediante burlas y “bromitas” te va rompiendo por dentro. No es necesaria la violencia física para sentirte vacía, inútil y sola, para sentir cosas que espero que nunca viváis... Sucedía en el aula, cuando había adultos delante y nadie lo paró. Sucedía entre clases, cuando los compañeros se reían y nadie lo paró. Sucedió en todas partes, pero a nadie le importó.

“Pero es que se te veía muy alegre”, “nunca me lo hubiera imaginado”, son los comentarios que oyes, porque no solo tenemos una imagen del acosador prefijada, también de las víctimas. Personas aisladas, tristes, que bajan las notas, que lloran a la cara... Pero no es así, cualquiera puede sufrir este trago. Puedes ser una persona extrovertida, fuerte, puedes fingir con la gente e incluso puedes bromear y cuando llegas a casa, tumbarte a llorar con miedo de ir a clase el día siguiente. Porque cada persona tiene unas vivencias y sufre de una forma diferente y no por ello debemos menospreciar los sentimientos de los demás.

Debido a todo ello, el principal problema con el que nos encontramos es ser capaz de detectarlo e incluso de sentirnos identificados. “Eso son cosas de niños” es esa frase que logra reducir nuestras emociones y nos tacha de exagerados, porque total “antes se pegaban una torta y no pasaba nada” … ¿o igual sí que pasaba pero a nadie le importó mirar?

Necesitamos dejar de lado esos estereotipos marcados y mirar a nuestro alrededor, ver a nuestros compañeros, nuestros amigos y oírlos. Yo siempre tuve gente junto a mí, pero seguía estando sola porque a nadie le importó, porque nadie me apoyó, nadie me preguntó y nadie me defendió. Porque nadie supo que era acoso hasta que todo acabó, porque todos apartaron la mirada y porque el agresor nunca se ve identificado con esa violencia.

Es por eso que en estos días donde hay tantos discursos sobre el acoso, tantos eventos para “detener el bullying”, tantos proyectos que logran visibilizar un problema real; es quizás en estos momentos en los que necesitamos darles un giro a estos discursos. En ocasiones intentan curar ese malestar que aun arrastramos diciendo que en el futuro les irá mal en la vida, que a los agresores les suceden cosas malas, que la justicia existe en este mundo. Pero mucho me temo que es mentira. En lugar de limpiarnos las manos y dejarle el problema al futuro, quizás deberíamos buscar una solución en aquellos que viven el presente.

La próxima vez que nos juntemos para buscar a los culpables del “bullying” cerremos los ojos un momento y olvidémonos de todo lo que hemos visto. Olvidemos las películas. Olvidemos las noticias. Olvidemos lo que debe ser el acosador y lo que debe ser la víctima. Olvidemos el karma y la justicia. Olvidemos todo lo que nos han contado y pensemos en nosotros mismos y en nuestros actos. Pensemos en qué hemos hecho, que podríamos haber hecho y, sobre todo, decidamos que vamos a hacer para evitar que nadie más sufra malestar por las heridas del pasado.

Pegé

Written by

Pegé

25. Illustration and media. OPEN COMMISSIONS : paulagonzart@gmail.com Art twitter: @Agui_chART

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade