Hoy por la mañana vi un coche igual al tuyo, blanco y con placas de Veracruz para ser exactos, la sonrisa se me escapo de entre manos; no pude evitarlo. Cuando me di cuenta era un mar de risas hacia mi misma, la mujer de edad que venía cruzando mi frente tampoco pudo evitar sonreírme de lo mucho que provocó este recuerdo. Yo no era nada más que una tonta niña caminando por la calle con café y cigarro en mano riéndose mucho más que sola y mil sentimientos dentro. Con calor de recuerdos y lugar completamente irreconocible.