Me duele justo aquí, entre el corazón encrucijado con el recuerdo y la madrugada en batalla con el insomnio.

Me duele saber que ya en la única hora que escribo es en la de la nostalgia.

La hora en la que mi corazón tiende a recurrir a hemorragias sin causa e inundaciones de madrugada.

La hora en la que las imagines y las voces trepan como bestia en ayuno y se apoderan de cada extremidad de mi cuerpo para devorarme.

La hora en la que mi piel termina siendo nada más que una corriente helada de escalofríos, y estar sola ya no es sólo cuestión de compartir cama, sino que la distancia en recuerdos se siente kilométrica, y todo parece tan distante e indefinido como aquellas noches en las que me refugio en vasos ya más cargados de penas que de Ginebra.

Vasos que me ayudan a calentar el interior, la garganta por lo menos, sabiendo que por mucho que beba el calor a mi corazón no llega, más que tú llegues.

Y claramente no llegas.

Lo único que hay para hallar son las marcas que has dejado sobre mi piel, y no me refiero a aquellas quemaduras y moretones que me gane cualquier jueves por la madrugada tratando de perder mi norte para que tú me hallarás, sino que me refiero a las caricias ausentes, besos que nunca fueron dados y palabras que nunca fueron habladas o escuchadas, aquellas que tuve que inventar en mi cabeza para poder seguir de pie y andando, estas son las que todavía rondan por mi piel como aquella alma pecadora en limbo perpetuo, se encuentran atadas a mi, encadenadas, presas, y sin llave alguna y hasta es más, sin candado existente.

Me duele pensar que con el tiempo estás se irán y me dejaran libre, soy una mujer de marcas, los tatuajes por ejemplo me sientan de puta madre, porque en realidad creo que no sé ser libre y sin ataduras, no sé cómo no estar atada a un corazón que no late al mismo ritmo que el mío, que simplemente lleva una melodía diferente y bombea sangre para que palpite uno ajeno, mientras el propio no sólo bombea para sobrevivir sino también para sentirse en sintonía con uno no correspondido y mantenerlo vivo.

Me duele saber que lo único que se encuentra mojado son mis ojos, y pensar; tan vacía y aún así sacándome agua de adentro, cuando en realidad me encantaría que lo único mojado fuesen mis labios.

En realidad creo q lo que más me duele es no poder dormir en las madrugadas por ese vacío que me recuerda a todo y a todos.

Me duele no saber cuál fue el roto y la herida que me dolió demás.

Me duele no saber qué es o cual fue el que me dejo tan echa pedazos y sin ganas de ser re-armada.

Me duele deshacerme e inundarme y no saber porque ni por quien.

Me duele que me trepen los fantasmas y tener que lidiar con más de tres.

Me duele sentirme tan vacía cuando llevo cargando sobre mi demasiado.

Me duele ser de todos y de nadie.

Me duele dormir tan sola pero con todos y con todo dentro.

Me duele ser rompecabezas y ser siempre pedazos.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.