‘It Follows’ y la personificación en el Terror
Aún recuerdo con cierta ternura el terror que sentía cuando, siendo un niño, andaba por el largo pasillo en forma de “L” que atraviesa mi casa. Sentía pavor cada vez que torcía la esquina pensando que algún fantasma, monstruo o vete a saber qué me seguía en la oscuridad. Ese sentimiento de “persecución” es lo que me evocó It Follows y lo que mas me atrajó de la obra de David Robert Mitchell.
Durante todo el metraje no paraba de pensar en como me sentía cuando no era mas que un crío huyendo de las sombras de un pasillo, It Follows llegó a personificar dentro de la pantalla una de las cosas que mas miedo me han dado en la vida, lo cual me ha hecho pensar en las personificaciones del cine de terror y en el significado detrás del “monstruo”.

Pero, ¿que está personificando It Follows? Las fantasías terroríficas de mi niñez estan dentro de esa película; el agobio, la sensación de ser perseguido y el saber que, hagas lo que hagas, el “monstruo” siempre te alcanzará. Sin embargo no es ese el objetivo final de Mitchell.
It Follows trata sobre una maldición según la cual su portador se ve perseguido por un ente incansable que no se detiene hasta matar a la persona maldita, la única forma de librarse de está condenación es morir o pasarle la maldición a otra persona manteniendo relaciones sexuales con ella. Sabiendo esto, creo que queda claro que está personificando la obra. It Follows trata sobre el que ha sido uno de los mayores miedos de la sociedad a finales del siglo XX y durante lo que llevamos de siglo XXI, las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).
Veréis, el ser humano teme lo que desconoce y odia lo que teme, por eso nos es más fácil afrontar lo desconocido si le ponemos un nombre y/o una cara. Desde que el mundo es mundo y el ser humano es ser humano, la sociedad ha creado monstruos a los que culpar de sus temores y cuentos con los que enfrentarse a esos monstruos, todos conocemos a estos seres arquetípicos; los vampiros, hombres lobos, brujas, zombies, etc, etc.
El cine es nuestro medio de transmisión de historias en la actualidad por lo que, como es natural, estos arquetipos han inundado la cultura pop y, por consiguiente, el séptimo arte.

Por ejemplo los zombies de Romero.
Fue George Romero el que popularizó la figura del “zombie” tal y como lo conocemos hoy en día, pero, ¿que estaban personificando esos zombies? Romero usaba la figura del zombie como metáfora social. En la enorme Dawn of the Dead representan el miedo a una revolución proletaria. Si, si, puede parecer una tontería pero no lo es, pensadlo; una masa ingente de personas unidas (los zombies) con el único fin de acabar con la clase dominante, la burguesía (los supervivientes) que, para mas inri se refugian en el último lugar seguro que queda, un centro comercial.
Ese es el tipo de personificaciones a las que me refiero. Desde siempre el terror ha hecho eso, ponerle nombre y forma a las cosas que tememos. El terror a ceder frente al lado salvaje del ser humano, el terror a la mujer libre e independiente, el terror a que la ciencia se nos vaya de las manos, el terror al conocimiento o el terror a la naturaleza son algunos de los conceptos que se han visto personificados en grandes figuras de los cuentos, el cine y la cultura tales como el Hombre Lobo o Frankenstein.
Es ahí donde rádica el interes del cine de terror, en encontrar ese significado, esa capa de profundidad, pero claro, no podemos buscarle tres pies al gato. La personificación de nuestros miedos y los arquetipos usados en el terror son cosas tangibles, están ahí desde siempre en nuestra cultura y en nuestro cine pero no todas las obras tienen esas pretensiones.
Gran parte del cine de terror no está pensado para tener esa capa de profundidad de la que hablaba antes. Muchas veces las pelis de miedo simplemente quieren darnos miedo o asustarnos o entretenernos y, oye, eso no está mal. No podemos rascar de más en muchas de las obras que vemos, no podemos pretender que todo el terror que consumimos tenga un trasfondo profundo en la psique humana o que sea una metáfora social compleja.
Pero oye, nunca está de más intentar ver que hay detrás de las obras que consumimos, que ha motivado a esos monstruos, a esos seres que tanto miedo nos dan.
Yo nunca logré averiguar que motivaba al fantasma que me seguía por mi pasillo, sinceramente nunca me paré a preguntar, por eso animo a todo el mundo que lea esto a ver obras como Alien, The Witch, Dawn of the Dead o Cuando Despierta la Bestia e intentar buscar ese trasfondo, intentar averiguar que se está personificando en la pantalla.

