Tenía 9…

¿Alguna vez has visto el color de unos ojos verdes?

Yo sí. Tenía 9 años o al menos, menos de 10.

Se escondían bajo unos pálidos párpados, no miraba siempre fijamente, tenías que observar sigilosamente y encontrar entre el sueño y los cuadernos ese matiz verdusco que, solamente yo conocía.

Quizás, solo quizás, ha sido el verde más hermoso que he visto en mi vida.

Tenía 9 años o al menos, menos de 10 y me enamoré del color verde de unos ojos que se perdían entre mis ojos marrones o casi negros.

Con disimulo durante la mañana casi siempre me perdía entre el verde claro casi transparente de sus ojos y durante la tarde cuando se ponía el sol y se acercaba la hora de salir de clases, me perdía entre los mismos ojos solamente que ahora color verde miel.

Por debajo de esos ojos aparecía una sonrisa que se formaba entre la alegría y el nerviosismo, una sonrisa que tal vez, solo tal vez, ha sido la más hermosa que visto en mi vida.

¿Alguna vez habías conocido a alguien tan apasionado por la música?

Yo sí.

También he visto como unos ojos verdes y una sonrisa se escapan a través de la sangre y se proyectan a través de la manos, no es la forma con la que juega con las cuerdas, sino, el palpitar de su corazón que se emociona. Y yo también me emociono.

O quizás me emocionaba.


Si quizás, solo quizás era el verde más hermoso.

No sé con exactitud cuanto tiempo ha pasado, pero muchas cosas han cambiado, ya no vivo en el mismo lugar, ya no me gustan la mismas cosas e incluso mi cabello ha cambiado.

Olvidé su rostro, su forma de hablar, caminar y hasta de sonreír, pero no olvidé el verde de sus ojos.

Entre paseos, ojos de otros colores, risas y emociones me he perdido. No ha sido hasta hace unos pocos meses donde mis ojos marrones se encontraron con esos ojos que quizás también había olvidado un poco.

Estaba en un concierto y cerraba los ojos para sentir la música atravesar mis sentidos más profundos, pero mis ojos algunas veces se desviaban y es que yo sé que en el fondo tenía la esperanza de encontrarme con esos ojos verdes.

De repente volví a ver, no se si era el lado equivocado o el lado correcto, pero allí estaban entre las luces y la multitud, fueron unos ojos de sorpresa, claramente el tiempo había pasado frente a nuestros ojos.

Los años habían cambiado nuestras vidas o mejor dicho nuestras decisiones, al mirar nuevamente hacia su rostro ya no sabía si eran los ojos en los que había estado perdida tanto tiempo.

Ahora solamente quería conocer quien era el dueño de esos ojos verdes.

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